Oaxaqueños perdieron la confianza
Hubo irregularidades en el proceso electoral.
Perdió la consulta en la capital de Oaxaca el gobernador Salomón Jara con 36 mil 838 a favor de que “se le revoque el mandato por pérdida de confianza”, contra 14 mil 892 por el “que siga en la gubernatura”. No es el único municipio que perdió, pero es el más significativo, porque es el corazón del estado y porque ahí, localmente, también gobierna Morena. Trascendió que detrás de estos resultados está el rompimiento de la alianza de Morena con el Partido del Trabajo. Tal vez eso motivó a que, a nivel federal, los líderes de los dos partidos dieran una conferencia de prensa para confirmar que siguen unidos. Pero, si de verdad los del PT tuvieron capacidad para lograr esa votación en contra del gobernador, entonces, posiblemente en las próximas elecciones estatales será ese partido el que gane los comicios.
A todo esto, la pregunta es simple: ¿qué necesidad tenía el gobernador Jara de someterse a esa consulta? Dirá que fueron los ciudadanos los que la pidieron, pero se sabe que quienes presentaron las firmas eran sus simpatizantes, entonces ¿fue exceso de confianza? Ya decía Maquiavelo que el príncipe debería tener cuidado con los aduladores, quizás alguien le informó mal al gobernador o tal vez ya no son suficientes los apoyos sociales y las trasferencias del gobierno federal para lograr simpatías electorales.
En realidad, estaba clara la apuesta, se necesitaba que votara 40% de los ciudadanos inscritos en el padrón electoral para que los resultados fueran vinculantes. Ni siquiera en las elecciones presidenciales se alcanzó esa votación. Fueron un poco más de 30% en ese entonces, el domingo fueron un poco menos: 935 mil de los 3 millones 127 mil 753 (29.9 por ciento). Además, se requería que la votación fuera de mayoría absoluta. A pesar de la baja votación, 58% de los votantes (550 mil 274) en todo el estado estuvo a favor de que siga, contra 357 mil 025 por su revocación de mandato, y hubo 28 mil 201 votos nulos. Aunque, estos resultados están siendo cuestionados por los líderes del magisterio (sección 22 de la CNTE) y de MC y el PT, que han señalado diversas irregularidades en el proceso electoral: acarreo, relleno de urnas, compra y coacción del voto. A esto se sumó el hecho de que, tres veces, se “cayó el sistema” de conteo de votos —igual o peor que en el fraude electoral de la elección presidencial de 1988—.
Es importante poner en la mira este ejercicio de consulta de Oaxaca porque sus resultados pueden servir de lección para otros gobernantes locales y la propia presidenta de la República, Claudia Sheinbaum. De hecho, ella ya se está previniendo y quiere cambiar la fecha de la consulta de revocación de su mandato para que coincida con la elección intermedia en el próximo año —y no en 2028 como marca la ley—, bajo el pretexto de que eso significaría un ahorro importante de recursos. Sin embargo, lo que sí podría ser un ahorro es que no la haga, pero la hará, porque cree en el guion que impuso el expresidente Andrés Manuel López Obrador. Fue él quien cambió la Constitución y convirtió la consulta ciudadana de un mecanismo de participación democrática a un instrumento de manipulación. Pero ni siquiera él que fue tan popular logró tener 40% de los votos en las urnas en aquel 10 de abril de 2022. Sólo se presentó a votar 17.77% de ciudadanos inscritos en el padrón electoral, lo que tampoco resultaría despreciable (16.5 millones, aproximadamente) si se hubiera consultado para otros asuntos en los que era urgente que los ciudadanos emitieran su voto, por ejemplo, su fallida política de abrazos, no balazos, que dio por resultado miles y miles de muertos y de desaparecidos.
Oaxaca sigue siendo uno de los Estados más pobres de la República, igual que Chiapas y Guerrero, a pesar de que los tres son gobernados por Morena. Diversos problemas estructurales impiden un desarrollo justo y sustentable para sus ciudadanos ¿para qué gastar los recursos en lo absurdo?
