Ni De la Fuente ni Gurría

A la hora de votar no pesan los nombres.

A la luz de las recientes presentaciones de los equipos de Claudia Sheinbaum y de Xóchitl Gálvez se desató un debate público, un tanto ocioso, en contra de algunos integrantes que fueron calificados como “más de lo mismo”, por decir lo menos.

No siempre causó tanto furor la integración de los equipos que, teóricamente se harán cargo de construir las agendas de propuestas políticas y de la operación territorial de promoción del voto cuando inicien las campañas, pero, quizás, esta polarización es efecto o continuidad de la nefasta y cotidiana descalificación encabezada por el presidente Andrés Manuel López Obrador hacia los adversarios políticos.

Lo cierto es que, a pesar de la polarización radicalizada y los señalamientos en contra de algunos personajes, lo que pesa más en la decisión de los ciudadanos a la hora de emitir su voto no son los nombres del equipo de campaña, sino otros factores, ya lo vimos en Argentina, en Perú y aquí mismo; me refiero al liderazgo que logren los candidatos. Tal vez por la cultura del presidencialismo autoritario (con una gran concentración de funciones metaconstitucionales del Presidente), las olas de votación a favor de quienes han logrado triunfar en las campañas electorales presidenciales, nunca, o muy pocas veces, son resultado del análisis ciudadano de propuestas de gobierno o de los liderazgos de personajes, que, en este momento son secundarios, aunque sean intelectuales de gran prestigio u operadores políticos muy eficaces.

Esto no quiere decir que no sea importante el acompañamiento de personas que han logrado sobresalir en el desempeño de funciones públicas como Juan Ramón de la Fuente o José Ángel Gurría, por mencionar dos de las figuras más emblemáticas de cada equipo, pero la aportación fundamental de ellos no será en el diseño de propuestas, sino en la operación de políticas públicas, por ejemplo, los dos son expertos en el ámbito educativo, y seguramente, ninguno de ellos estarían de acuerdo en descalificar la prueba PISA, como lo hizo el presidente López Obrador y la propia candidata de Morena. Pero para llegar a este punto, primero hay que ganar la elección y ahí está lo complicado, porque no son los actores que integran los equipos nombrados lo que necesariamente serán determinantes para lograrlo, incluso, ni siquiera los operadores territoriales podrán aportar mucho en esta elección, porque, si bien es cierto, es importante la estructura territorial, a diferencia de otras campañas, otros factores están  emergiendo y, todo parece indicar que serán muy influyentes para determinar el éxito o fracaso de las candidatas.

Por lo menos así lo marcan los hallazgos de la Encuesta Nacional de Consumo de Contenidos Audiovisuales (ENCCA 2023), realizada por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT). Con base en los resultados, se dio a conocer en esta semana el incremento del consumo de contenidos audiovisuales: las personas consumen diariamente en promedio 2.5 horas para ver canales de televisión abierta y tres horas para consumir contenidos audiovisuales en plataformas de internet. El 75% de las personas prefieren ver televisión abierta y sintonizar noticiarios (49%), películas (47%) y telenovelas (36 por ciento). Pero, el consumo de radio no es menor: 35% de las personas lo hacen en un promedio de tres horas al día y  74% de ellas sintonizan frecuencias de FM para escuchar sobre musicales, noticiarios y deportes.

Es en ese contexto que, los actores que pueden inclinar la balanza en las próximas elecciones presidenciales, no son necesariamente los que están vinculados directamente con los equipos cercanos de las contendientes, sino aquellas personas involucradas en el diseño de los contenidos audiovisuales de diversos medios de comunicación y aquellas que juegan un papel de liderazgo en la opinión pública, por ejemplo, opinadores, analistas políticos, representantes de casas encuestadoras, periodistas, editorialistas, influencers (de todo tipo, incluidos los comediantes).

Es decir, conforme se incrementa el consumo de contenidos audiovisuales en diversas plataformas, mayor es la interferencia de estos actores externos, ¿se logrará regular la participación de estos actores en esta campaña presidencial? o ¿se podrá medir el impacto de su participación en el resultado final?

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