Los desafíos del proceso electoral

¿Cuál es la estrategia federal para blindar las elecciones?

                                       Lo que más voy a extrañar

                                 es su saludo siempre fraterno.

                    Descanse en paz apreciable maestro

                                            Sergio García Ramírez.

La elección de 2018 fue la primera megaelección después de 10 años que se aprobara la reforma electoral para reducir a dos (la presidencial y la intermedia) las más de 40 elecciones que se realizaban cada sexenio. El propósito era ahorrar recursos, y, además, que el Poder Legislativo no se distrajera con las constantes confrontaciones electorales que esto implicaba.

Queda claro que las confrontaciones en el Congreso siguieron igual o peor, y la reducción de los gastos electorales no fue posible por la cantidad de cargos a elegir y por la aparición de otros factores, por ejemplo, el registro creciente de partidos locales (83) y de candidaturas independientes. Así, por su magnitud, la elección de 2018 fue superada por la de 2021, y ésta, será superada por la de 2024.

En ese contexto, el primer desafío del proceso electoral que, adelantadamente, ya estamos viviendo desde 2023, es el número de cargos a elegir: 20 mil 375. En el ámbito federal 629, y en el local, 19 mil 746. Se calcula que más de 270 mil personas estarán compitiendo por algún cargo. Por la experiencia acumulada, la elección, en sí misma, no debería implicar mayor problema para el INE y el Tribunal Electoral que, por primera vez en la historia, están encabezados por mujeres, pero, en términos de transparencia, implica un trabajo titánico el de vigilar el uso de recursos tanto públicos como privados en las campañas, frente a los problemas internos que han tenido ¿lograrán las instituciones electorales frenar el uso de recursos ilícitos si los hubiera? Por lo pronto ya tienen el caso Notimex.

El segundo gran desafío es el de la violencia, tanto política como general. En el primer caso, se contabiliza a partir de que los eventos estén relacionados directamente con el proceso. Lamentablemente, la violencia política es un fenómeno que crece en cada proceso y afecta mayormente las candidaturas municipales. Por ejemplo, en el proceso de 2020-2021, tanto la empresa Etellekt como Integralia Consultores, reportaron un saldo de 36 víctimas mortales que eran aspirantes o candidatos a algún cargo, pero 23 competían por la presidencia municipal. Sin embargo, éstas no fueron el total de víctimas, Etellekt contó 102 homicidios dolosos, e Integralia Consultores 179. Respecto al  problema de la violencia en general que se vive de manera cotidiana en algunas regiones, Causa en Común A.C. realiza un seguimiento puntual, no sólo del número de homicidios dolosos que día a día suceden en todo el país, sino además identifica lo que ha denominado “eventos de crímenes atroces”. De esta forma, 2023 cerró con la terrible cifra de 3 mil 285 crímenes de extrema violencia (226 masacres), los estados con mayor número fueron Guanajuato, Guerrero y Zacatecas. Ante estas circunstancias, algunos partidos ya manifestaron que no registrarán candidatos en donde no haya garantía de seguridad para los mismos, tal es el caso de Guerrero; ¿cuál es la estrategia del gobierno federal para blindar las elecciones? Hasta este momento, nada se sabe, sin embargo, es indispensable que haya  coordinación entre las autoridades electorales, los partidos políticos y los gobiernos estatales y federal para conjurar cualquier riesgo que menoscabe la libertad política de los ciudadanos, ¿será esto posible,  frente a un Presidente de la República que coordina la campaña de su candidata y le gusta “calentar” el ambiente político con sus opiniones?

El tercer gran desafío es garantizar la paridad política y la no discriminación de las minorías. En el primer caso, el mandato es constitucional: 50% de las candidaturas deben ser encabezadas por mujeres; en el segundo caso, el INE emitió un acuerdo para que los partidos garanticen candidaturas para las personas que representan a los indígenas, afromexicanos, con discapacidad, de la diversidad sexual y migrantes residentes en el extranjero ¿lo respetarán los partidos? Ya veremos.

Estos son sólo algunos desafíos generales, pero cada entidad federativa presenta sus propias problemáticas que abonarán al fracaso o éxito del proceso en donde elegiremos a la primera presidenta de la República. Aquí intentaremos dar seguimiento puntual.

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