Los del sombrero de paja

La Generación Z representa 30% de la población

Producto de la mercadotecnia y del éxito de la serie de anime One Piece, la caricatura de un pirata con sombrero de paja es el nuevo símbolo de los jóvenes de la Generación Z, con el que se convocaron a la marcha del día de hoy para manifestarse en las calles de las principales ciudades del país, por la libertad y la justicia.

Los tiempos cambian y las nuevas generaciones de jóvenes tienen otras formas de comunicarse y otros símbolos para unirse, muy diferentes a los de hace apenas medio siglo. Las viejas camisetas de la década de los años 70 con la imagen del Che Guevara como símbolo de rebelión, son apenas un borroso recuerdo.

No es casualidad que ahora los jóvenes se identifiquen con Luffy, antes que con Zapata o Villa, los niños, adolescentes y jóvenes de entre 13 a 29 años nacieron cuando florecía el uso de la tecnología digital, como quien dice, nacieron con un chip integrado y antes que aprender a leer y escribir ya sabían encender un celular y jugar Fortnite y PUBG (Battlegrounds y League of Legends).

No obstante el símbolo de anime, lo que hay en el fondo de la lucha de los jóvenes es la situación de violencia que se vive en cientos de municipios de algunos estados de la República. Si bien es cierto, el asesinato de Carlos Manzo fue la gota que derramo el vaso, la Generación Z está viviendo la peor etapa que han vivido las personas de su edad en la historia contemporánea de México.

Resulta que la Generación Z representa 30% de la población, y si bien es cierto, algunos de ellos han sido beneficiarios de la política de dádivas del actual gobierno (con las becas de jóvenes construyendo el futuro y sembrando vida), sus condiciones económicas, sociales, educativas, familiares y políticas, no son óptimas para sentirse satisfechos con su desarrollo personal. De esta forma, se han incrementado los problemas de salud mental como la ansiedad y la depresión en las personas de ese rango de edad. La mayoría de ellos no logran insertarse en la vida laboral porque no hay trabajos formales suficientes y los que hay, son de muy bajos salarios y seguridad social precaria o nula. En el ámbito educativo, si logran concluir una licenciatura, eso no es suficiente para obtener un trabajo formal digno, y si quieren seguir estudiando un posgrado, se enfrentan a su situación económica. Al respecto, por la cultura de desigualdad de género que prevalece, las mujeres enfrentan mayores desafíos.

Pero, todo esto no es lo peor que enfrenta la Generación Z. Desde hace dos décadas, los adolescentes y jóvenes son quienes tienen una mayor probabilidad de ser víctimas de los delitos de homicidio doloso o desaparición forzada. Tan sólo en el 2024, el Inegi reportó que hubo 33 mil 550 defunciones por homicidio doloso. De estos, 11 mil 585 (34.53%) fueron personas de esa generación: 88.2% hombres y 11.8% mujeres. Sobre las desapariciones forzadas, los datos son demoledores, entre 2006 y 2025 hay más de 130 mil víctimas, de éstas, más de 53 mil, son de esa generación (Red Lupa), 44.8% del total de hombres y 73.7% del total de mujeres (https://odim.juridicas.unam.mx/).

¿Serán estas razones suficientes para que la presidenta Claudia Sheinbaum acepte que atrás de la convocatoria para manifestarse, está el enojo y la indignación antes que la conspiración política?

Por supuesto que es muy probable que haya infiltrados en la marcha, son muchos los factores imponderables que emergen en momentos de crisis, la misma presidenta Sheinbaum tendrá interés en mandar a los infiltrados oficiales de siempre, pero hay otro grupo que seguro, no será de la Generación Z, sin embargo, no son infiltrados, son sus padres, sus hermanos, sus tíos y sus amigos, porque los problemas que enfrentan los jóvenes de esa generación, es problema de todas las generaciones, incluida la X que es a la que pertenece la titular del Poder Ejecutivo.

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