La tercera edad en el abandono

Necesitan cuidados 58.3 millones de mexicanos.

No hay duda, a pesar de la pensión universal a las personas de tercera edad, 17.1 millones de ellas no reciben cuidados en su hogar. De un total de 20 millones, sólo 2.4 son atendidas. Esos son los datos que arrojó la primera edición de la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados realizada por el Inegi y presentada el 3 de octubre pasado.

No obstante, las incomodidades que generan los datos de las encuestas sobre algunas problemáticas, estas son indispensables para evaluar  si las políticas públicas, programas o acciones que impulsan los gobiernos son las más adecuadas para garantizar los derechos de las personas.

Quedaba claro que, respecto al tema de los cuidados, desaparecer programas como el de las estancias infantiles y las escuelas de tiempo completo, impactó negativamente los avances en materia de igualdad sustantiva de las mujeres, pero los datos de esta encuesta evidencian que el problema es mayor, porque hay otro sector igual o más demandante de cuidados que los infantes: el de la tercera edad. De 127 millones de mexicanos, 58.3 son susceptibles de necesitar cuidados: niñas y niños, adolescentes, personas con alguna discapacidad y personas de la tercera edad. De este gran total, sólo 64% recibe atención en su hogar: 99% de infantes hasta los 5 años; 93% de infantes de 6 a 11; 65.9% de niños-adolescentes de 12 a 17 años; 61.5% de personas con alguna discapacidad y, sólo 22.4% de personas de la tercera edad.

Pero, la problemática de la tercera edad será más grave en un futuro inmediato, porque la población de más 60 años va a crecer, y porque no existe una política pública para enfrentarla. Recordemos que, en noviembre de 2020, la Cámara de Diputados aprobó reformas a los artículos 4° y 73 constitucional para sentar las bases para poder crear un Sistema Nacional de Cuidados. No obstante, la importancia de las reformas, la minuta se encuentra congelada en el Senado de la República (incluso, algunas senadoras ya presentaron iniciativas sobre la ley reglamentaria), porque ni hay recursos para que se pueda implementar ni la mayoría legislativa, conformada por diputados de Morena y sus aliados tiene pensado presupuestarlos en un futuro inmediato.

Mientras esto sucede, retrocedemos en materia de igualdad de género, porque las mujeres siguen siendo las que, mayoritariamente, asumen las labores de cuidado de las personas que lo requieren. Así lo marcan los demoledores datos de la encuesta: De 31.7 millones de cuidadores, 23.8 millones son mujeres y 7.8 hombres. Ya teníamos una idea de que esto sucedía por medio de otras encuestas del Inegi que miden parcialidades de la problemática, por ejemplo, sobre el trabajo doméstico, o el trabajo informal, pero esta primera encuesta del sistema de cuidados es integral y nos ayuda a dimensionar la problemática en sus verdaderas proporciones.

Por ejemplo, la diferencia en promedio de las horas de la semana que dedican al cuidado las mujeres y los hombres es de 38.9 contra 30.6 respectivamente. Esta situación impacta en la ampliación de la brecha de desigualdad económica de las mujeres porque, el tiempo que dedican al cuidado les impide laborar en trabajos de tiempo completo o formales con seguridad social. A estas circunstancias se suman otras, por ejemplo, el ser madres solteras.

En algunas entidades, como la Ciudad de México, Chiapas y Guerrero, el porcentaje de mujeres que son responsables del hogar sobrepasa 30%. Aunque todavía no hay datos precisos que relacionen los efectos negativos en la economía familiar de estos hogares con la desaparición de las estancias infantiles y las escuelas de tiempo completo, obviamente, las mujeres en esta situación fueron las más afectadas, porque enfrentan el dilema de cuidar a sus hijos y proveer los recursos para sus mínimas necesidades.

Ante las evidencias,  es indispensable que los diputados, en víspera de la aprobación del presupuesto de 2024, consideren la etiqueta de recursos para generar el Sistema Nacional de Cuidados y con ello, poder aprobar las reformas constitucionales, ¿lo harán? o ¿van heredar el problema a la futura presidenta?

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