La revolución climática
Con un emotivo mensaje en donde los científicos lloraron, el movimiento Scientist Rebellion hizo un llamamiento a la desobediencia civil del 4 al 9 de abril para que la clase política mundial actúe para enfrentar la crisis ambiental que está creciendo por el ...
Con un emotivo mensaje en donde los científicos lloraron, el movimiento Scientist Rebellion hizo un llamamiento a la desobediencia civil del 4 al 9 de abril para que la clase política mundial actúe para enfrentar la crisis ambiental que está creciendo por el calentamiento global. Científicos de más de 30 naciones salieron a marchar por las calles para exigir que los gobiernos tomen en serio las consecuencias del cambio climático. Como en años anteriores, en varios países los científicos fueron encarcelados y sancionados por las protestas que encabezaron.
En México, la noticia pasó casi desapercibida. No sólo porque los ciudadanos están más preocupados por la inseguridad y la violencia que prevalece y se recrudece de forma coyuntural en algunos estados de la República o, porque después de un largo confinamiento por la pandemia, las vacaciones de Semana Santa son una oportunidad de romper con esa nueva normalidad, sino porque esta administración encabezada por el presidente Andrés Manuel López Obrador no ha optado por una política pública de protección al medio ambiente, sino todo lo contrario, se está invirtiendo en la realización de obras altamente contaminantes o de alto impacto para el medio ambiente, por ejemplo, la refinería Dos Bocas y el Tren Maya.
Además, el Presidente y sus aliados, incluyendo el Partido Verde Ecologista (que debería estar encabezando la revolución climática en México) promueven contrarreformas constitucionales para dar preferencia a la producción de combustibles fósiles en lugar de energía limpia. Incluso, tienen el beneplácito y la complicidad del presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar, que, la semana pasada con su voto evitó que se declarara inválida la Ley de la Industria Eléctrica. Ya habíamos mencionado en este espacio que dicha ley es inconstitucional y afecta gravemente a las empresas que invierten en la producción de energías limpias, por lo tanto, la pretensión del gobierno federal es cambiar la Constitución.
El problema es que Morena y sus aliados no logran, por sí mismos, la cantidad de votos que se requiere para lograr la reforma. De esta forma, la discusión del dictamen, que era idéntico a la iniciativa que envió el Presidente (instruyendo que no se le cambiara ni una coma), fue pospuesta para el día de mañana, 17 de marzo, domingo de resurrección. Así lo informó el diputado Ignacio Mier Velazco, coordinador del Grupo Parlamentario de Morena, en nombre de la Junta de Coordinación Política (Jucopo).
No hay una explicación lógica del por qué la Jucopo tomó esta extraña decisión, quizás Morena y sus aliados tengan la esperanza de lograr convencer a los diputados de oposición para que voten a favor del dictamen o, quizás, el propio Presidente tomó esa decisión después de valorar los resultados de la consulta ciudadana de revocación de mandato.
No es lo mismo exigirle a la oposición que vote su reforma constitucional con el respaldo de 40% de los ciudadanos empadronados, que con el 17.5 por ciento. Desde otra perspectiva, podemos decir que para el titular del Poder Ejecutivo, no es lo mismo haber tenido 33 millones de votos para ganar la elección presidencial a 15 millones que lo respaldaron este 10 de abril mediante su voto para que “que siga en la Presidencia de la República”.
Además, cabe mencionar que no es nada despreciable y debe haber causado una desagradable sorpresa al gobierno, el hecho de que 1,063,209 (6.4426%) haya votado para “que se le revoque el mandato por pérdida de la confianza”, mucho más cuando la oposición decidió convocar a no participar.
No sabemos qué vaya a pasar mañana, tal vez David Páramo tenga razón y la reforma desde siempre estaba muerta, pero lo que sí sabemos es que en un mundo globalizado, no podemos ir a contracorriente, el bien común en este momento, en cualquier parte del mundo, es impulsar energías limpias y proteger el medio ambiente, si los legisladores deciden ir a contracorriente, tendrán que pagar los costos en la próxima elección o tal vez se adelanten las protestas haciendo eco al llamado de los científicos del mundo: La revolución climática.
