El voto oculto
La oposición desconfía de lo que la mayoría de las encuestas han difundido.
Los fraudes electorales culminan en las urnas, pero inician mucho tiempo atrás, cuando no se respetan las reglas del juego, cuando hay abuso de poder y se persigue y descalifica a los adversarios, cuando se colonizan o se someten a las instituciones garantes de la legitimidad política, cuando se trata de romper los mecanismos de contrapeso de la división de poder, cuando hay impunidad ante la violencia política; cuando hay demagogia y se utiliza el erario público para hacerse de la voluntad de quienes padecen pobreza económica, y cuando se cooptan a los líderes de opinión, ya sean encuestadores, periodistas, intelectuales o políticos de la oposición.
Todos estos factores han jugado en el actual proceso electoral que culminará mañana 2 de junio. La elección más grande de la historia política de los mexicanos, porque se eligen más de 20 mil cargos, pero también, la más larga, porque ilegalmente el partido oficialista inició el proceso antes de los tiempos establecidos en el calendario electoral, bajo la coordinación directa del propio Presidente de la República, quien, de forma ventajosa y abusando del poder que le fue conferido en 2018, utilizó sus conferencias matutinas para hacer campaña a favor de su candidata y su partido, para polarizar el ambiente político con la perversa descalificación y persecución contra quienes considera que son sus enemigos, ya sean adversarios políticos, periodistas, intelectuales, sacerdotes o empresarios y, para tratar de someter a las instituciones electorales, ya sea por medio de reformas legales o con el nombramiento de personas a modo de sus intereses.
Pero ni las reformas a la ley electoral tuvieron éxito ni el INE ni el Tribunal Electoral han perdido la confianza ciudadana, luego entonces, esta elección es una prueba de fuego para los árbitros electorales que no sólo tienen que sortear los problemas que implican organizar y calificar una elección inédita en tamaño, sino con el más alto grado de violencia política que se haya visto y, además, por si fuera poco, una gran desconfianza por parte de los dos grandes bloques que encabezan las preferencias electorales.
El desafió que implica la violencia política, es que no se puedan realizar elecciones en diversos municipios de algunos estados de la República, toda vez que, a pesar del sarcástico discurso del presidente López Obrador, sobre que éstas son las elecciones más limpias, libres y pacíficas, ahí están los datos y las imágenes de las y los candidatos asesinados.
Respecto a la desconfianza hacia los posibles resultados electorales, fue el propio Presidente de la República, quien motivó la duda. A pesar de que lo que han difundido la mayoría de las casas encuestadoras, fue el titular del Poder Ejecutivo, que señaló la posibilidad de fraude electoral, por increíble que suene, en contra de su partido y de su candidata; por otra parte, la oposición desconfía de lo que la mayoría de las encuestas han difundido, toda vez que, se sospecha fundadamente, que detrás de los datos hay un voto oculto que no se midió. Esta hipótesis no resulta ficticia si consideramos que, algunas casas encuestadoras han reconocido la dificultad que enfrentan para realizar sus encuestas casa por casa, o vía telefónica (usted, lector ¿contesta números desconocidos?); por otra parte, se sabe que las encuestas se realizan para quien las paga, por lo tanto, los datos deben considerarse con reservas, toda vez que, pueden utilizarse para inducir el voto a favor de quien pagó.
Luego, entonces, esta situación ha generado un ambiente de “sospechosismo”, porque puede ser que, mañana, 2 de junio, los datos de las casas encuestadoras sean confrontados por los resultados en las urnas, pero mientras ya causaron un daño, el de desanimar al electorado de la candidata que, supuestamente, iba a perder por dos dígitos, lo cual, si confiamos en nuestro termómetro de percepción, no va a suceder.
Las preguntas que quedan al aire son: ¿el voto oculto será suficiente para revertir los datos que difundieron la mayoría de las casas encuestadoras? Si así fuera ¿qué explicación van a dar? No lo sabremos hasta mañana a partir de las 11 de la noche que el INE dará a conocer el PREP, mientras ¡vamos todos a votar!
