El PRD de la Izquierda

El PRD, así como llegó a su momento estelar en 1997, también fue perdiendo su esencia a partir de apostar por liderazgos autoritarios.

Las implicaciones de los resultados electorales del 2 de junio alcanzaron letalmente al Partido de la Revolución Democrática (PRD), que no alcanzó 3% de votación y, por lo tanto, dejará de existir como partido nacional, aunque, su presidente, Jesús Zambrano, aclaró que aún tienen registro en 13 entidades de la República.

La crisis partidaria no es privativa del PRD, todos los partidos, ya sea  por errores propios o por resistir como opositores al presidente López Obrador, tienen dificultades para sobrevivir. Sin embargo, el PRD se ha llevado la peor parte, porque, precisamente, el titular del poder Ejecutivo se sirvió de sus recursos para posicionarse como líder nacional, y para crear a Morena. Tan sólo revisemos quiénes han obtenido los cargos de elección popular por parte de Morena en la Ciudad de México y podremos descubrir muchos antiguos perredistas.

El PRD se fundó el 5 de mayo de 1989 por un acuerdo entre Cuauhtémoc Cárdenas y Heberto Castillo bajo el registro del Partido Mexicano Socialista (PMS), a su vez, éste fue el resultado de la fusión del Partido Socialista Unificado (PSUM) que dirigía Arnoldo Martínez, que fue candidato a la Presidencia de la República en 1982 y el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT) que dirigía Castillo, quien, siendo candidato presidencial en 1988, declinó a favor de Cárdenas.

A su vez, el PSUM surgió del Partido Comunista, el Partido Socialista Revolucionario, el Movimiento de Acción Política, el Movimiento de Acción Popular y el Partido del Pueblo Mexicano y el PMT era la fusión del Partido Patriótico Revolucionario que dirigía José Camilo Valenzuela, de Sinaloa; La Unión de Izquierda Comunista; y, el Movimiento Revolucionario del Pueblo, entre otros.

Algunos de estos partidos y movimientos del PMS habían surgido después de la reforma política de 1977 y vieron una oportunidad política para confrontar al régimen político con un candidato surgido de las entrañas del PRI, cómo lo fue Cárdenas; otros grupos más radicales como la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR) y la Organización Revolucionaria de Punto Crítico tuvieron mayores resistencias a sumarse de forma inmediata a la campaña, pero, finalmente así lo hicieron. Incluso, se sumaron, a título personal,  personajes que venían de otros partidos, como el del PRT que no se sumó: Pedro Peñaloza y René Arce.

A pesar de todas las fuerzas políticas que confluyeron en la lucha electoral de 1988, el PRD fue un partido que se alimentó mayormente por un gran movimiento ciudadano que culminó en esa elección, pero, miles de personas ya venían de otros movimientos sociales, como por ejemplo, la Asamblea de Barrios, encabezada por Marcos Rascón, Francisco Alvarado, Francisco Saucedo, Javier Hidalgo, Yolanda Tello y Patricia Ruiz; otros del Movimiento Urbano Popular; del movimiento estudiantil de 1986, del movimiento sindical y de militantes del PRI que fueron siguiendo a Cárdenas.

La conformación plural con la que nació el PRD siempre jugó en contra de su unidad, trotskistas, maoístas, estalinistas, leninistas, marxistas, movientistas, priistas, y otros “istas”, debatían incansablemente durante los consejos o congresos nacionales; sin embargo, era precisamente ese debate, el que imponía un objetivo común: lograr la democratización del régimen político. Esto no podría lograrse sin igualdad social y económica, y sin libertades ciudadanas,  por lo que el PRD tenía claro que la ruta a seguir era la de la construcción de la democracia liberal. De esta forma, el PRD se convirtió en pieza fundamental para impulsar las reformas políticas de la década de los años 90 que dieron vida al Instituto Federal Electoral, cuyo primer presidente había militado en sus filas; también se creó la Comisión Nacional de Derechos Humanos y se logró la autonomía del Tribunal Electoral y el Banco de México.

Pero, el PRD, así como llegó a su momento estelar en 1997, también fue perdiendo su esencia a partir de apostar por liderazgos autoritarios como el del presidente López Obrador, así las discusiones ideológicas se transformaron en discusiones por los cargos, de esta forma, el PRD hoy toca fondo con la pérdida de su registro nacional, sin embargo, no está muerto el partido de la esperanza ¿logrará levantarse?

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