El impacto de los recortes presupuestales al Metro

Desde que se inauguró la Línea 12 del Metro hubo graves problemas. Nunca funcio­nó bien y se tuvo que suspender el servi­cio por un largo periodo. Por eso cuando colapsó, en mayo de 2021, surgieron dos hipótesis: la primera apuntaba a que esto había sucedido por los ...

Desde que se inauguró la Línea 12 del Metro hubo graves problemas. Nunca funcio­nó bien y se tuvo que suspender el servi­cio por un largo periodo. Por eso cuando colapsó, en mayo de 2021, surgieron dos hipótesis: la primera apuntaba a que esto había sucedido por los problemas de di­seño y construcción. Inmediatamente, al­gunos funcionarios hicieron declaraciones para deslindarse. La segunda hipótesis señalaba la posible responsabilidad de la actual administración. En este caso, quien salió a dar la cara fue la jefa de Gobier­no, Claudia Sheinbaum, quien se com­prometió a contratar una empresa que realizara un peritaje que fuera creíble sobre las causas del colapso.

Para ese entonces, la directo­ra Florencia Serranía tenía un ambiente político muy adverso porque este terrible accidente, aunque fue el más grave, no fue el primero: en marzo de 2020 chocaron dos trenes en la estación Tacubaya. Además, hubo otros incidentes, por ejemplo, la inun­dación de varias estaciones de la Línea rosa, la caída de las escaleras eléctricas, la suspen­sión de servicios de varias líneas, en diferen­tes momentos, por fallas eléctricas, incluso, el incendio del propio Centro de Control 1.

La exdirectora del Metro renunció y se fue, sin embargo los costos políticos no se hicieron esperar, aunque el primer peritaje llegó en junio del 2021, en ese mismo mes, Morena perdió más de la mitad de las al­caldías. Pero, a pesar de las malas noticias electorales, el informe determinó que hubo problemas de origen en la construcción de la línea. En ese mismo sentido fue el segundo informe de septiembre. Ratificó fallas en la construcción.

Hasta ese momento, la jefa de Gobierno se sentía a salvo, incluso se veía radiante en últimas fechas, porque entre el segundo in­forme y el tercero, que se acaba de entregar, pocos dudaban que ella era la persona fa­vorita del presidente Andrés Manuel López Obrador para sucederlo. Lamentablemente, el tercer informe es, literal, un gancho al hí­gado de ella, de su equipo, del Presidente de la República, de Morena y de todos los que ya se sentían seducidos por la cercanía con el futuro poder presidencial.

El tercer informe del peritaje de la empre­sa Det Norske Veritas (DNV) confirma fallas de diseño y de construcción, pero también de mantenimiento. Además, se menciona que, de haberse atendido estos problemas, se “habría evitado el colapso del tramo ele­vado”. Aunque la jefa de Gobierno niegue los resultados y el Presidente la apoye, las evidencias de un posible accidente estaban a la vista. Incluso, algunos ciudadanos alar­mados por lo que veían, tomaban fotos con sus celulares para denunciar las anomalías antes del colapso.

De esta forma, se confirman las dos hipó­tesis que surgieron en las mesas de debate público: la Línea 12 tenía fallas de diseño, de construcción y de mantenimiento, pero ¿por qué no se dio el mantenimiento ade­cuado? Aunque la anterior directora del Me­tro, Florencia Serranía, no ha dicho nada, todo indica que la falta de recursos impactó gravemente el mantenimiento del Metro.

Con un seguimiento de los datos de Pre­supuestos de Egresos de la Ciudad de Mé­xico del 2010 al 2022 se advierte que el presupuesto del 2019 sufrió un recorte del 11 por ciento. Esto implicó un monto de casi dos mil millones de pesos: en 2018 fue de 17,548,952,560 y en 2019, de 15,652,684,591. El presupuesto de 2020 fue el mismo que el del 2019, pero con el argumento de que había bajado la afluencia de pasajeros por efectos de la pandemia se hizo una nueva re­ducción de 1,362 millones, por lo que quedó en 14,200 millones. Esto lo reconoció la jefa de Gobierno en una declaración en mayo de 2020, cuando respondió los cuestiona­mientos de algunas organizaciones civiles como Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad.

Para este año, el presupuesto es de 18,828,440,719, aparentemente creció 24%, pero, comparado con el de 2018, sólo cre­ció 1,500 millones. Entonces surge la duda, ¿dónde está la política de primero los pobres?

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