Amnistía: desapariciones e impunidad

• Acapulco ocupa el tercer lugar con 77 fosas.

Esta semana se presentaron dos informes demoledores para México referentes a la falta de garantía de los derechos humanos. El primero fue el de Amnistía Internacional, que podemos resumir en una sencilla frase: seguimos siendo un país donde reina la impunidad. Quien la hace, desgraciadamente, no la paga. El segundo informe es el de la Subsecretaría de Derechos Humanos, Población y Migración, Informe de búsqueda e identificación de personas desaparecidas, con datos que deben impactarnos como sociedad.

En el primer caso, podemos descubrir que en México la tasa de impunidad para todos aquellos casos que entran en el Sistema Penal alcanza hasta el 99 por ciento, lo que afecta principalmente a los grupos que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Abunda el informe con un ejemplo: durante el 2020 fueron asesinadas tres mil 752 mujeres en el país, de las cuales sólo 969 fueron investigadas como feminicidios, lo que da un total de 10 mujeres asesinadas al día. Por otra parte, la cantidad de personas desaparecidas en México alcanza un registro de 82 mil 647 casos. Pero el dato que resalta es que, durante los últimos diez años, han sucedido 63,039. Las desapariciones forzadas fueron cometidas principalmente por agentes del Estado y las desapariciones por agentes no estatales, “mientras que los sospechosos de responsabilidad penal gozaban de una impunidad casi absoluta”. ¿Dónde están las líneas de investigación? ¿Quiénes son los responsables de esta tragedia? ¿Por qué no están siendo juzgados? Se podría preguntar lo mismo de la violencia contra los periodistas. La respuesta no sólo es el típico discurso de nadie supo, nadie vio, sino que ahora, el propio presidente, Andrés Manuel López Obrador, sostiene que hacerse esas preguntas es formar parte del grupo conservador.

La desaparición de toda persona no es un simple número, es una tragedia en el presente y en el futuro de las familias. Una persona que salió de casa un día y no regresó, llena de dolor a las personas y cancela muchas posibilidades al futuro. Nadie quedará completo cuando alguien de su familia o amistades desaparece. De esta forma, sorprende mucho más el segundo informe respecto a los casos de las fosas clandestinas descubiertas. Las cifras son una tragedia: a nivel nacional, entre el 1º de diciembre de 2018 y el 7 de abril de 2021 fueron encontradas 615; Acapulco ocupa el tercer lugar con 77 fosas, debajo de Tecomán, Colima (108) y Úrsulo Galván, Veracruz (77).

En ese mismo segundo informe, aunque presentados de diferente forma que el informe de Amnistía Internacional, los números son contundentes en la desaparición de las personas: entre 2006 y el 7 de abril de 2021, 85,006 se encuentran desaparecidas o no localizadas. Para darnos cuenta de lo impactante de estos datos, baste señalar que el número es igual a la población que hoy tiene Arandas, Jalisco.

El número total de personas desaparecidas, entre diciembre de 2018 y el 7 de abril de este 2021 es de 44,174. El año de 2019 es el que, históricamente, tiene el mayor número de desapariciones (9,211). De las 44,174 personas desaparecidas, 21,518 (48%) son mujeres y, de éstas, 8,015 tienen una edad de entre los 10 y los 19 años.

Es en el Estado de México, Tamaulipas, Jalisco, Nuevo León, Veracruz, Puebla y la Ciudad de México donde desaparecieron 62% de las niñas, adolescentes y mujeres. ¿Puede un país permitir ese número de cifras de personas desaparecidas o no localizadas?

Es muy grave que en este gobierno, que se presentó como garante de los derechos humanos y sobre todo como paritario, no tengamos un programa nacional eficiente para prevenir los diferentes tipos de violencias contra las mujeres, con objetivos claros, medibles y cuantificables y, sobre todo, con presupuestos suficientes.

Temas: