Que siempre no, adiós al Insabi

La presente administración decidió, de último momento, corregir el camino y desaparecer el Instituto de Salud para el Bienestar Insabi, el cual no le funcionó, a través de una iniciativa legislativa que ayer fue debatida en la Cámara de Diputados. La misma buscará ...

La presente administración decidió, de último momento, corregir el camino y desaparecer el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), el cual no le funcionó, a través de una iniciativa legislativa que ayer fue debatida en la Cámara de Diputados. La misma buscará que la Secretaría de Salud sea la rectora en las políticas de salud y que el IMSS-Bienestar asuma las atribuciones del Insabi y tome el control para consolidar el sistema de salud para el bienestar que tanto ha pregonado este gobierno federal.

Para ello, también le acota funciones al Consejo de Salubridad General, que es el máximo órgano de salud, donde se toman las decisiones en políticas del sector. Y no es de extrañarse, durante la pandemia de covid-19 hicieron a un lado a este organismo.

Una de las primeras acciones al inició de este sexenio fue desaparecer el Seguro Popular, su lugar lo tomaría el Insabi, a cargo de Juan Antonio Ferrer, tabasqueño, amigo cercano del Presidente, pero con cero experiencia en los temas de salud. A cuatro años de ser creado, los resultados no fueron los esperados y es así que, como se borró al Seguro Popular, ahora lo hacen con el Insabi, pues el presidente Andrés Manuel López Obrador ha llegado a la conclusión de que la mejor opción para garantizar un acceso a la salud universal, gratuita y de calidad es el OPD IMSS-Bienestar.

No hay duda de que es de sabios corregir el camino, como lo hace la presente administración en materia de salud, pero, en este trayecto, millones de mexicanos, principalmente los más pobres, se quedaron sin atención médica y sin medicinas porque crearon un instituto sin tener un diagnóstico previo y colocaron al frente del mismo a personal sin experiencia. Su objetivo de atender a los mexicanos sin seguridad social no lo alcanzó, tampoco el tener el 100% de las medicinas en el sector salud.

No por algo el enojo de los diputados de la oposición, entre ellos el del panista Juan Carlos Maturino Manzanera, quien en tribuna dijo que en sus locuras crearon el Insabi sin tener un diagnóstico de salud elaborado. “Si no saben manejar la salud de su Presidente, menos el sistema de salud, que lo están manejando con las patas, que regrese el Seguro Popular”, exclamó. En la defensa de estos cambios, la diputada morenista María Isabel Alfaro Morales sólo recordó que durante la presidencia de Felipe Calderón éste dejó mil hospitales inconclusos y, con la anterior administración, se descubrieron bodegas de medicinas caducas. “Debería darles vergüenza”, les dijo.

Dentro del mismo gabinete de salud, esta iniciativa que reforma, adiciona y deroga diversas disposiciones de la Ley General de Salud, presentada en fast track en la Cámara de Diputados, causó sorpresa por la desaparición del Insabi, decisión que se tomó de último momento desde la Presidencia de la República.

ABATALENGUAS

El ISSSTE, que dirige Pedro Zenteno, va de mal en peor. En clínicas y hospitales se tiene una larga lista de pacientes que esperan meses para la realización de estudios de laboratorio. Estamos en abril y las citas, si bien les va a los enfermos, las dan hasta agosto. Y no se diga de las medicinas, en algunas clínicas ni paracetamol tienen. Sólo así se entiende por qué el presidente Andrés Manuel López Obrador no ha querido atenderse de sus enfermedades en el ISSSTE, que es donde le correspondería porque trabaja en el gobierno y ha preferido irse al hospital militar o al Instituto Nacional de Cardiología. Bien por él, mal por los más de 10 millones de derechohabientes del instituto que no tienen otra opción que esperar su turno.

BAJO EL MICROSCOPIO

Hay dardos cargados para la elección del director del Instituto Nacional de Medicina Genómica, así lo hace saber la comunidad del instituto, que evidenció que tres de los cinco integrantes del Comité de Auscultación que analizará la información de los candidatos son colaboradores de Félix Recillas Targa, investigador del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM y uno de los favoritos para ganar. Hay molestia porque la UNAM ha impuesto a los últimos directores. Habría que preguntarle a Gustavo Reyes Terán, comisionado de los Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad, si le gustará al presidente López Obrador que la UNAM, que dirige Enrique Graue, le imponga director a una institución federal. Con eso de que “hay muy buena relación entre ambos".

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