El miedo que nos roba madres, hermanas e hijas

Ruth Rodríguez

Ruth Rodríguez

En el quirófano

La mayoría de las mexicanas sienten miedo ante la posibilidad de descubrir que tienen cáncer de mama, por ello, prefieren no acudir a realizarse una mastografía. 

Si bien aún faltan más mastógrafos y radiólogos en el país para la atención de esta enfermedad, lo cierto es que una mayoría de mujeres es apática respecto a su salud y ese pensamiento “nos roba madres, hermanas e hijas en México”, considera Alma Ortiz Pellón, subdirectora de la Asociación Mexicana de Lucha contra el Cáncer.

“Hacerte una mamografía no es buscar cáncer, es confirmar salud. Y si hay sospecha, la biopsia es el puente hacia la vida, no el final del camino. Hacerse cargo es el acto de amor propio más grande”, considera la activista.

Y es que llaman la atención los resultados del Índice de Concientización sobre el Cáncer de Mama presentados por Ana Méndez, directora de Marketing de Avon, y Silvia Ojeda, directora de la Fundación Instituto Natura México, donde sólo 32% de las mujeres alcanza niveles muy altos y altos de concientización.

Uno esperaría porcentajes más altos, porque se han implementado numerosas estrategias y se han creado diversas alianzas, a través de campañas informativas y de prevención. Sin embargo, los resultados revelan que más de la mitad considera que no cuenta con la información necesaria para brindar ayuda a una mujer con cáncer de mama.

Basta con ver el Índice de Concientización para saber que tanto gobierno, academia y sociedad civil deben cambiar la narrativa en torno a esta enfermedad, que provoca ocho mil muertes al año; 22 diarias, una muerte cada dos horas.

Otro dato que preocupa es que 73% de las mil 806 mujeres mayores de 18 años consideró que la detección temprana aumenta las probabilidades de curación, pero cuatro de cada 10 no cumplen con los exámenes solicitados posconsulta. Es baja la adherencia al control ginecológico y seguimiento médico. La mitad realiza consultas con una frecuencia mayor a dos años. Para las diseñadoras de esta encuesta, el miedo, la falta de información y de acceso a los servicios de salud, donde tienen dificultades para conseguir una cita médica obstaculizan para que más mujeres acudan al médico y se realicen una mastografía. 

ABATELENGUAS

Lo ocurrido en un hospital de la CDMX viene registrándose en todos los hospitales e institutos nacionales de salud que se agrupan en la Comisión Coordinadora, dirigida por el doctor Arturo Hinojosa Becerril, cuyos presupuestos cayeron desde 2024 y no se han recuperado. En los últimos meses, son los médicos y las enfermeras de diferentes hospitales federales e institutos nacionales los que han alzado la voz para pedir a las autoridades de salud más recursos. Se extrañan los tiempos en que los directores de los hospitales de alta especialización e institutos nacionales de salud eran los primeros en abanderar estas causas. Hoy andan muy calladitos. Tal vez porque “quien hable, ya sabe cómo le va en las auditorías y ante el órgano interno de control”.

BAJO EL MICROSCOPIO

Las deudas del gobierno a proveedores no sólo se centran en el sector salud, sino también en la Defensa Nacional, donde Grupo Mundo Maya no ha pagado a sus proveedores que ofrecen el servicio de alimentación a la institución. El asunto no es menor: si bien el gobierno diseña licitaciones abiertas a empresas de distintos tamaños, la realidad es que sólo las más grandes tienen espalda financiera para soportar la operación; por ende, la apertura existe en el papel y se reduce en la práctica. Las empresas medianas no necesitan privilegios, sino competir en condiciones reales. Y para conseguirlo no basta con abrirles la puerta de una licitación, sino permitirles sobrevivir después de ganarla. ¡Ya paguen!