La odisea digital de BBVA México

En junio de 2015, cuando nombran a Eduardo Osuna vicepresidente y director general de BBVA Bancomer, la institución ya era el principal grupo financiero del país. En aquel entonces tenía 18 millones de clientes, de los cuales 3 millones eran digitales y 1.8 millones, móviles. Contaba también con 1,820 sucursales y 9,284 cajeros automáticos. Al reporte del primer trimestre de 2026 hay 12% menos sucursales, 1,601, pero 53% más cajeros, 14,222, y éstos se han vuelto mucho más funcionales. A eso se suma que el cliente de 2026 trae la sucursal en el dispositivo móvil. Hoy son 27 millones 400 mil clientes digitales, 80% de una base total de 34.2 millones, con un nivel de autogestión muy alto que se refleja en un Índice de Recomendación Neta (NPS) de 70. El Índice de Eficiencia de Grupo Financiero BBVA México se ubica en 30.8%,  es decir, de cada 100 pesos que ingresa, gasta 30.8. En el primer trimestre de 2015 ese indicador estaba en 39.9 por ciento.

RENTABILIDAD

En el primer trimestre de 2015 sus utilidades eran de 8,603 millones de pesos. Con el tipo de cambio de 15.24 pesos al cierre ese marzo, 564 millones de dólares. En el reporte del primer trimestre de 2026 las utilidades fueron de 28,236 millones de pesos, que al tipo de cambio de 18.10 del cierre de marzo equivalen a 1,560 millones de dólares. La inflación acumulada en esos 11 años fue de 66%, de modo que, medido en pesos constantes, el crecimiento es de 99 por ciento. En cartera de crédito, ya descontada la inflación, el avance ha sido de 56 por ciento. Quizás sea menos volátil comparar el margen financiero, que pasó de 24,263 millones de pesos en el primer trimestre de 2015 a 69,566 millones en el primer trimestre de 2026. Descontada la inflación del periodo, queda un avance de 72 por ciento.

VOLATILIDAD

El crecimiento financiero no sería tan sobresaliente en un escenario más constante. Pero el periodo que arranca en 2015 coincidió con una transformación política cuya primera señal fue el referéndum del Brexit, en junio de 2016, y el triunfo de Trump en noviembre de aquel año. Ahí comenzó una etapa de cambio y volatilidad. El mundo empezó a avanzar hacia una era más proteccionista, lo que significó un desafío para México con la evolución del TLCAN al T-MEC. Luego vino el triunfo de López Obrador en 2018 y la cancelación del aeropuerto de Texcoco. Además, el país atravesó por la pandemia y la peor caída económica desde 1932, de 8.5%, que exigió una adaptación operativa sin precedentes al tiempo que aceleró la transformación digital. Hubo también un viento a favor: las altas tasas de interés de Banxico, que se mantuvieron por arriba de 8% de agosto de 2022 a junio de 2025 y ensancharon el margen financiero de todo el sistema. Pero eso no explica lo esencial. La base de clientes pasó de 18 a 34.2 millones, y 80% de ellos son digitales.

TRANSFORMACIÓN

En estos 11 años la transformación financiera fue acelerada. Al principio muchos bancos salieron a adquirir fintech, pero la tasa de éxito fue baja: las compras no lograron asimilarse a la cultura de los bancos tradicionales. Otros intentaron crear áreas separadas de innovación, que experimentaron el mismo efecto al chocar con la inercia de la cultura bancaria “tradicional”. Otros decidieron lanzar bancos digitales, con resultados variables, y en algunos casos todavía está por verse si no terminan canibalizando a la casa matriz. La cuarta vía fue la transformación transversal, que implica un camino más arduo y curvas de aprendizaje más lentas, pero un resultado más contundente. Esa fue la estrategia que logró trazar con éxito Eduardo Osuna. 

EL FUTURO 

El escenario actual implica la consolidación de los nuevos jugadores ya con licencias bancarias en un sistema competido. Hacia adelante se dibuja el uso intenso de IA en la gestión interna y de cara a los clientes, que operarán cada vez más en un entorno “agéntico”. Todo ello en un país de enormes asimetrías, con altos niveles de informalidad que son a la vez un desafío y una oportunidad. Lo que vendrá será emocionante. No faltará la visión estratégica de Osuna, que presidirá el Consejo de Administración en sustitución de Jaime Serra Puche. La ejecución le tocará ahora a José Luis Elechiguerra. La Odisea de Christopher Nolan, es la historia de un héroe solitario que regresa a Ítaca sin naves y sin tripulación. Aquí es lo contrario: un regreso a Ítaca transformado y con toda la tripulación a bordo. Lo único que se perdió en el camino fue Bancomer. Además de los números y resultados, Eduardo es un ser humano de enorme fortaleza y de valores, que aplicó hacia dentro antes que hacia fuera, en decisiones que nunca aparecieron en un comunicado y que hicieron la diferencia a escala.