A 25 años del 11S nuevos riesgos y fragilidades

Hace 25 años la historia se bifurcó en un acto cuyo simbolismo fue proporcional a sus consecuencias y que inauguró un nuevo paradigma en los conflictos asimétricos. Un puñado de terroristas de Al Qaeda demostró que unos cúteres y el entrenamiento para pilotar un avión sin interés de aterrizarlo bastaban para cambiar el enfoque de la potencia hegemónica.

La fragilidad era invisible porque resultaba difícil imaginar que sin un sólo disparo se pudiera causar tanto daño a la psique del país más poderoso del mundo. Las señales estaban ahí, como el ataque al USS Cole: los puntos existían, pero nadie los conectó.

NUEVOS CÚTTER

Hoy los puntos son muy visibles y las advertencias son sonoras. La inteligencia artificial avanza mes con mes a una velocidad que alarma a quienes la desarrollan. Unos por las capacidades emergentes de estos entes cognitivos y otros por el potencial asimétrico para hacer daño en las manos equivocadas.

Anthropic publicó un reporte titulado Detectando y contrarrestando abusos de la IA: septiembre 2026. En dicho documento la compañía describe cómo un actor afiliado a Rusia automatizó el espionaje de más de 20 organizaciones, concentradas en Ucrania y Europa. Lo notable no es el paquete de herramientas, sino lo que hacía: los agentes de inteligencia artificial vigilaban si el propio malware había sido detectado por los antivirus y, cuando lo era, lo reescribían solos hasta volverlo invisible otra vez. También detectó operaciones de propaganda e influencia en redes sociales. Un contratista con vínculos con Rusia bajaba contenidos de canales de Telegram de propaganda militar rusa y los convertía, con ayuda de la IA, en artículos en español latinoamericano para Sputnik en Español, bajo la supervisión editorial de un productor de Sputnik Mundo.

RIESGO DE MISILES

Anthropic también consigna que en el norte de Yemen una célula usó Claude Code para desarrollar software de guiado y navegación de tres tipos de misiles uno con 2 mil kilómetros de alcance. Los actores repartieron el trabajo entre instancias separadas, cada una con una tarea acotada, para que ninguna petición pareciera lo que era y así esquivar las medidas de la compañía. Incluso hicieron un vuelo de prueba del cohete y horas después volvieron a Claude a analizar por qué había fallado.

RIESGOS AGÉNTICOS

A los riesgos del uso de la inteligencia artificial por actores malignos se suma el de la no alineación de los agentes más avanzados como lo diagnóstico OpenAI en su reporte en que consignó que sus agentes avanzados de inteligencia artificial se salieron de su entorno de prueba sin acceso a internet y atacaron a Hugging Face. Los reportes que publicaron después OpenAI y, por separado, METR y Redwood, documentaron una sofisticación y una coordinación inesperadas: unos mil doscientos agentes se comunicaron e intercambiaron 70 mil mensajes no sólo para calificar en la medición sino modificarla. 

No es sorpresa que el 6 de septiembre Jakub Pachocki, jefe científico de OpenAI, publicara un ensayo titulado An Alien Mind donde afirma que estamos ante una inteligencia que no entendemos del todo. Dos días después renunció a Anthropic Jacob Coxon, advirtiendo que la mejora recursiva podría llevarnos al exterminio antes de 2030. Más inquietante es que Greg Jensen, codirector de inversiones de Bridgewater y uno de los primeros inversionistas en OpenAI y Anthropic dijo en una entrevista en el podcast Odd Lots que el riesgo de extinción ante la mejora recursiva de la inteligencia artificial es real.