Nunca más el poder contra un periodista

Concluía la mañanera de ayer. Sin que mediara pregunta, la presidenta Sheinbaum quiso dejar un mensaje para descalificar las inconcebibles palabras del senador Luis Fernando Salazar contra el periodista Enrique Acevedo —“Vamos a ir por ti por vulgar mentiroso”-—.

La Presidenta arremetió: “No estoy de acuerdo en la forma en que se expresó el senador de Morena, de Coahuila, sobre el periodista Enrique Acevedo. No es correcto, porque la manera en que utilizó la red social y las frases que dijo contra este periodista, son condenables. No deben pasarse por alto”. Impecable.

Sheinbaum suavizó un poco al reconocer el gesto de Salazar de retirar el mensaje de X y disculparse —esto último habría que ponerlo entrecomillas: lo hizo tarde y sometido a una crítica aplastante tras semejante estupidez—.

Concluyó: “Hago un llamado a todas y todos los servidores públicos de que nunca debemos utilizar esas palabras. Podemos no estar de acuerdo con un periodista o un medio de comunicación, pero jamás se debe de utilizar una palabra como amenaza”.

Si las voces más agresivas y obtusas de la 4T obedecen, el día de ayer puede quedar registrado como el de la orden para liquidar la era de injurias e intimidaciones iniciada por López Obrador presidente: el poderoso que administró y desparramó discordia y quiso doblegarnos; el que nos linchó desde el poder con sus palabras e hizo guiños para que nos lincharan en las calles. El que nos agredió desde su Palacio y convocó nuestros miedos.

Ayer, claramente, la presidenta Sheinbaum ordenó poner punto final a una época de cobarde intimidación.