¿Más partidos políticos en México?

Diez millones de afiliados es la meta que el partido Morena se ha fijado como uno de sus objetivos a nivel nacional. La consolidación del partido movimiento en este segundo sexenio encabezado por la doctora Claudia Sheinbaum Pardo tiene en puerta la elección de municipios ...

Diez millones de afiliados es la meta que el partido Morena se ha fijado como uno de sus objetivos a nivel nacional. La consolidación del partido- movimiento en este segundo sexenio encabezado por la doctora Claudia Sheinbaum Pardo tiene en puerta la elección de municipios en Durango y Veracruz en el próximo mes de junio, y en el 2027 la intermedia, que incluye 15 gubernaturas y conquistar, cuando menos, las 18 capitales en poder de la oposición y el resto de municipios del país, diputaciones locales y federales.

No se necesitan más partidos políticos en México, se requiere más coordinación y suma de todos los grupos políticos simpatizantes a Morena para continuar fortaleciendo la unidad para el 2030.

Las agrupaciones políticas nacionales no necesariamente se tienen que convertir en partidos políticos y menos cuando la congruencia y la convicción política se concentran en un solo proyecto de nación, pero, sin duda, se deben de abrir más espacios hacia la militancia, donde los métodos de selección de candidatos dejen de ser cuotas para grupos hegemónicos enraizados.

Quienes tomaron la decisión de registrar nuevos partidos políticos tienen todo el derecho conforme a la ley, sinceramente creo que ninguno o muy pocos podrán lograr cumplir fehacientemente con las asambleas a nivel nacional y, en caso de lograrlo, será debut y despedida, al no alcanzar el mínimo del 3% del electorado nacional para mantener el registro.

Ni siquiera creo que lleguen a afectar el voto cautivo de Morena, si acaso ayudará a dividir todavía más el voto de la oposición ante la ausencia de proyectos políticos en el ala conservadora; el único intento suicida, a manera de último clavo del ataúd, es el Frente Cívico Nacional, sus organizadores despiden un olor a naftalina con una mezcla de éter enmohecido, sin ideología, sin militantes, sin liderazgos, unos verdaderos zombis de la política mexicana que siguen creyendo en el ratón de los dientes.

En nuestro país existe una breve historia de los partidos políticos. Sus antecedentes históricos se remontan a la época postindependentista, se crearon tres grupos: los iturbidistas, los borbónicos y los republicanos, su intención era tener visibilidad en la vida pública del recién creado país. A partir de ahí, por influencias europeas, se crean las primeras logias masónicas en México, el rito escocés y el yorkino, el primero encabezado por Nicolás Bravo integró a españoles, militares añejos realistas y aquellos que se identificaban con el gobierno colonial, eran promonárquicos y comúnmente sin simpatías con el pueblo; por su parte, el yorkino fue encabezado por Vicente Guerrero, quienes propiciaban eliminar cualquier español, buscando crear la República federal, uno de sus principales simpatizantes fue Guadalupe Victoria, entonces presidente de México.

Eventualmente, las logias se quedaron sin líderes y la lucha por el poder se fue transformando entre centralistas y federalistas, y en el futuro, después, entre conservadores y liberales.

Estos últimos se han mantenido con sus distintas denominaciones y coyunturas históricas con la única finalidad de obtener el poder público.

  • La realidad es que Morena mantendrá la hegemonía partidista en el país, cuando menos, dos sexenios más. Los intentos de partidos simplemente serán una rebanada más del codiciado erario.

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