La preocupación de fondo de López Obrador

Las reacciones y los análisis del texto de Andrés Manuel López Obrador han variado. Por lo pronto, Claudia Sheinbaum se apropió del texto y le agradeció al expresidente su apoyo. Lo tomó asumiendo que AMLO daba su apoyo irrestricto a su gobierno. Algunos analistas hicieron otros desgloses de la misiva obradorista. Unos asumieron que el expresidente salió al público para dejar en claro que él sigue siendo el faro que ilumina el camino y la ruta que tomará la 4T. Otros piensan que publicó el texto porque percibe a la Presidenta mostrando debilidad y confusión en el manejo de la crisis política provocada por los indictments de EU en contra de la narcopolítica de Sinaloa, que involucra directamente a la dirección nacional de Morena. Algunos más piensan que salió a mostrar músculo ante la sorpresiva y desconcertante aparición de los expresidentes Fox y Calderón en Chihuahua. No les iba a dejar el camino libre a su regreso a la política nacional, que considera su exclusiva prerrogativa.

También, el contexto contiene rumores de que el expresidente Peña Nieto podría regresar a México para unir al PRI en torno a un proyecto para promover su regreso a la pelea por el poder. Lo cierto es que, ante la estela provocada por los indictments, por la confusa, pero férrea, defensa del gobierno mexicano a los narcopolíticos y aunado a la caída en las encuestas de la Presidenta, Morena y el propio AMLO, el expresidente habría publicado su carta para atajar los efectos negativos sufridos por su movimiento. Aun aceptando todo lo anterior, hay un elemento que causa disonancia en la redacción de su carta. Es el hecho de revivir el caso del general Cienfuegos, su detención en EU y su posterior liberación. No parece ser un recordatorio gratuito ni incidental. 

El expresidente parece querer hacer recordar a “unos y otros” (frase célebre de Sheinbaum) que se han construido compromisos con él, como expresidente, y las FA como institución atemporal. Compromisos sobre una fidelidad que va más allá del orden constitucional o personal. La Constitución obliga a la subordinación de las FA a su comandante en jefe, quien encabeza el Ejecutivo federal. Pero el texto de AMLO insinúa claramente que existe obligatoriamente una lealtad política hacia él en lo personal y con el movimiento político que encabeza. Todo ello producto de que logró la liberación del general Cienfuegos, por un lado, y porque, por otro, les permitió a los altos mandos de las FA meter mano en el erario, sin tener que rendir cuentas sobre su usufructo, amparados en la Ley de Seguridad Nacional.  

Seguramente el expresidente se ha percatado de que los mandos de las Fuerzas Armadas han reconstituido la estrecha relación con el Comando Norte. Los ejercicios entre las armas de ambos países refuerzan las nuevas relaciones que acercan sus posiciones y opiniones militares, estratégicas y de inteligencia. Acciones como la captura y ejecución de El Mencho refuerzan esas acciones. Y aunque todos lo nieguen, la acción ocurrida en Chihuahua entre fuerzas de seguridad estadunidenses con las mexicanas es una acción mucho más frecuente y cotidiana de lo que se admite en ambos lados de la frontera. AMLO pensó que había creado un muro junto con las FA para contener la intervención de EU en México, previendo futuras acciones contrarias del gobierno de México contra Washington. Sin embargo, a dos años de la gestión de Sheinbaum, ve derrumbarse ese dique de contención que suponía era de acero. Ahora resulta que es de barro. El hecho de tener que recordarles a los mandos militares sobre la lealtad que le deben hace pensar que el derrumbe del “muro de la fidelidad” está ocurriendo ante nuestros ojos. El proyecto político de control total, o totalitario, de AMLO naufraga definitivamente sin el control político sobre las FA.

Una cosa es la obediencia constitucional a la que están obligadas las FA en su relación con la autoridad civil, y otra, ajena a ello, es su supuesta obediencia política al movimiento partidista que le exigen AMLO y Sheinbaum a los mandos de las armas nacionales. AMLO percibe que esa obediencia ya no está siendo respetada y sabe que pone en riesgo grave a su movimiento y, quizá, hace peligrar la libertad de los liderazgos más comprometidos en la relación con el narcotráfico. Él incluido. Ésa es la preocupación de fondo de AMLO.