La nueva guerra
Los ejércitos que no desarrollaron nuevas tácticas, estrategias y tecnologías sufrieron pérdidas catastróficas.
Los conflictos bélicos entre Rusia y Ucrania, por un lado, y el de Israel contra los ejércitos irregulares de Hamás, Hezbolá y hutíes, todos comandados por Irán, marcan una nueva era en las formas de hacer la guerra en el mundo.
Esos ataques están marcando las pautas sobre las nuevas tecnologías necesarias para ganar los enfrentamientos. Todas las guerras libradas por la humanidad han desatado la creación de nuevos sistemas de lucha y, por ende, han requerido de nuevas tecnologías.
Los ejércitos que no desarrollaron nuevas tácticas, estrategias y tecnologías sufrieron pérdidas catastróficas. La caída de Troya por el engaño de un caballo, los romanos derrotados por Aníbal en Cannas, la derrota del imperio mexica por Hernán Cortés, la Carga de la Brigada Ligera británica destrozada en Crimea, la batalla de Gettysburg en la guerra civil estadunidense son sólo unos cuantos ejemplos de ejércitos derrotados por la falta de información en tiempo real sobre los movimientos del enemigo, las fallas técnicas o la falta de armamentos capaces de enfrentar a un enemigo mejor informado y/o mejor equipado.
La clave de las nuevas tecnologías es saber cómo y cuándo usarlas. La pelea entre Ucrania y Rusia es una de países con avances tecnológicos similares. Han creado un nuevo arte en la guerra: el uso de los drones. Ambos países usan los drones como un sistema para atacar al enemigo sin poner en riesgo a sus propios soldados. Usan los drones para espiar al enemigo para conocer sus movimientos, sus fuerzas, sus armas y sus planes. Pero también sirven para atacar a enemigos en movimiento cuando atacan soldados contrarios. También sirven para destruir tanques, puestos de artillería, bunkers y trincheras del enemigo. Los drones pueden colocar minas en caminos para obstaculizar el paso de equipos, vehículos y soldados del enemigo. Unos drones vuelan, realizan sus tareas encomendadas y regresan a base. Otros drones son suicidas: atacan a personas y equipo enemigo al explotar con contacto directo.
Ucrania logró cambiar la correlación de fuerzas en el mar Negro con Rusia al utilizar drones marinos para atacar las instalaciones navales rusas en Crimea, hundiendo sus grandes cruceros, históricamente el orgullo de Rusia. Logró su salida al Mediterráneo porque Rusia ya no lo podía impedir. Los ucranianos apoyaron a los rebeldes sirios con drones contra Al Assad para derrotar a los asentamientos rusos en ese país.
Tanto rusos como ucranianos han ordenado la fabricación y compra de millones de drones. Representan una nueva y dramática forma de hacer la guerra. Es más barato, no expones a tus combatientes y logras matar a soldados enemigos, también destruir sus sistemas de abastecimiento y captas información militar estratégica para deducir los próximos movimientos del enemigo.
Todas estas innovaciones tecnológicas están transformando la forma en que las futuras guerras serán libradas en todo el mundo. Países como Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, Turquía, los países escandinavos y otros están despertando al hecho de que su tecnología de grandes aviones, misiles, tanques y artillería, aunque útiles, son altamente vulnerables a la “pequeña” tecnología de drones operados por los pilotos de nueva carrera: los drone flyers. En el caso de Israel contra Hamás, Hezbolá y hutíes, el desbalance tecnológico es lo que está llevando a los ejércitos irregulares a una derrota histórica. Irán es el más derrotado, al haber supuesto que con usar tecnología tradicional de misiles iba a destruir al Estado israelí. No se dieron cuenta de que las nuevas guerras se pelean con nuevas y mortíferas armas guiadas por sofisticados sistemas electrónicos de internet, manejados por información satelital.
Hoy vemos que los cárteles mexicanos están empezando a utilizar estos sistemas sofisticados de defensa y ataque en nuestro territorio. Sería un error no reconocer que están llevando el enfrentamiento con las fuerzas de seguridad a un nuevo nivel de violencia y peligrosidad. La nueva guerra ha desembarcado en México.
