Celada, pero con propósito

Trump no quería ser visto como el proponente de una propuesta fallida. Entonces optó por una salida clásica: creó una pelea de cantina. Y, efectivamente, logró que todo el mundo reaccionara a su conducta...

La reunión entre los presidentes de Ucrania y Estados Unidos en la Casa Blanca fue una celada premeditada. Tiene todos los indicios de que fue planificada para terminar, de una u otra manera, en un rompimiento entre los dos países. O, por lo menos, para desviar la atención de algo más grande e importante para los asistentes al encuentro.

Los ataques del presidente, el vicepresidente e incluso un asistente de la Casa Blanca (quien tuvo la audacia de reclamar a Zelenski su vestimenta) al presidente de Ucrania fueron arteros y viles, pero con un propósito central. ¡Qué bueno que se transmitió en televisión abierta para que todo el mundo viera, en tiempo real, cómo opera Trump y cuáles son sus intenciones verdaderas!

El objetivo inicial declarado de la visita era para la firma de un acuerdo económico entre los dos países. Estados Unidos había exigido a Ucrania la entrega de una enorme cantidad de sus riquezas minerales, llamadas tierras raras, a cambio de… y no quedaba claro a cambio de qué. Trump no había ofrecido las garantías de seguridad ante Rusia que exigía Ucrania a cambio de firmar el acuerdo económico.

Entonces Zelenski llegaba a la reunión en Washington sin ningún incentivo para firmar el acuerdo. Para Trump, el incentivo de Ucrania era “agradecer” a su país por los apoyos anteriores, en la forma de convertir a ese país en la meseta central euroasiática en colonia económica de Estados Unidos. En la cabeza de Trump, el hecho de convertir a Ucrania en una colonia económica de su país era garantía de seguridad suficiente para frenar mayores pretensiones territoriales de Rusia.

Para los ucranianos, ese acuerdo económico no era garantía de seguridad en absoluto. De hecho, se perciben traicionados por Rusia y Estados Unidos cuando, en 1994, Ucrania entregó su arsenal nuclear a Rusia a cambio de garantías de seguridad de que Rusia nunca atentaría contra la integridad territorial de Ucrania como nación independiente. Estados Unidos fue el garante principal de esa entrega de armas nucleares a Rusia bajo la condición del respeto irrestricto de la integridad territorial de Ucrania. Se conoce ese acuerdo como el Memorándum de Budapest. Hoy no vale ni el papel en el que está impreso.

Es posible suponer que la reunión entre Ucrania y Estados Unidos en Washington nació muerta. Zelenski no quería firmar la cesión de su soberanía económica sin garantías de seguridad y Trump sabía que no se firmaría el documento porque no iba a ofrecer más garantías de seguridad para Ucrania que el acuerdo económico.

El tema era cómo desactivar la reunión sin firmar el acuerdo, pero también ocultando que Trump había fracasado en su propuesta de “seguridad económica” como solución. Trump no quería ser visto como el proponente de una propuesta fallida. Entonces optó por una salida clásica: creó una pelea de cantina.

Y, efectivamente, logró que todo el mundo reaccionara a su conducta y los exabruptos del evento, unos a favor y la mayoría en contra. Pocos repararon en el hecho de que la razón del encuentro se canceló por completo debido a la propuesta fallida de Trump.

Zelenski necesita garantías de seguridad y, para Ucrania, esas garantías pasan por la integración de Ucrania a la OTAN, cosa que Rusia rechaza. Y como Putin rechaza la inclusión de Ucrania en la OTAN, Trump hace eco de esa posición. Pero queda latente el tema de fondo, que permitirá concluir las hostilidades en la zona: las garantías de seguridad para Ucrania de que Rusia nunca más intentará una toma de su territorio. Mientras el mundo no logre darle esa certeza a Ucrania, la guerra continuará.

Los esfuerzos diplomáticos de los líderes europeos se centran en construir un nuevo puente de comunicación entre Ucrania y Estados Unidos, en el entendido de que ambos países tienen que participar en la resolución de la guerra. Ucrania ha construido alianzas internacionales clave para ayudar en la reconstrucción de esa relación estratégica.

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