El valor del independiente
El estado que más candidatos registrados tiene es Oaxaca, con 47.

Ricardo Pascoe Pierce
En el filo
Mucho se ha debatido acerca del valor que tiene que se registren candidatos independientes en los procesos electorales. Incluso, circula una pretensión de polémica acerca de qué es lo que constituye, exactamente, el “ser candidato independiente”. El debate tiene sentido, habida cuenta que mientras los partidos han postulado, en conjunto, a 8 mil 271 candidatos, simultáneamente se han postulado 308 independientes en los 14 estados con elecciones. El estado que más candidatos independientes registrados tiene es Oaxaca, con 47, mientras que Puebla es el que menos tiene, con un único registro. Pero es de notarse que todas las entidades tienen candidatos independientes registrados, fenómeno que nunca se había permitido antes.
Del total de candidatos registrados, los independientes representan cerca de 4% . Un punto de inflexión en el proceso se dará al conocer el porcentaje de votos recibido por el conjunto de candidaturas independientes, correlacionándolo con el porcentaje de candidatos registrados. Este comparativo servirá para conocer el peso específico que representan, o pueden representar, las candidaturas independientes, con el propósito de comprender el peso político que pueden ejercer en el país a futuro. El número de puestos ganados por independientes no es, aún, un dato importante (dado que el sistema electoral en su conjunto está en manos de los partidos políticos), sino su peso político actual y potencial.
Esta evaluación será de la mayor importancia por una razón fundamental. Las candidaturas independientes, que surgen orgánicamente como una respuesta de sectores de la sociedad a la crisis de credibilidad y legitimidad de los partidos políticos, han llegado para quedarse. Siendo una respuesta a la crisis del sistema político, también tienen la posibilidad de hacer las veces de un correctivo estructural y de fondo a las conductas y políticas de una clase política ciega y sorda, ensoberbecida con el ejercicio del poder. Por estas consideraciones, la apertura de los procesos comiciales a las candidaturas independientes se logró a pesar de las resistencias de los partidos políticos, pero debido a su innegable mala reputación ante la sociedad. Los partidos fueron obligados a ceder en este caso, pero asumiéndolo (y deseándolo) como una reforma pasajera y de carácter coyuntural.
La presencia de las candidaturas independientes abre nuevas ventanas en el sistema político. Su gran valor reside, justamente, en su característica fundamental: no responder a los intereses creados y consolidados de los partidos políticos. Sin embargo, los candidatos independientes no son extraterrestres. No salieron de una botella de formol hace unas cuantas semanas. No. Son personas de este mundo y de estos tiempos. Vienen de variadas experiencias e intereses profesionales y personales, incluso dentro de partidos políticos de diverso color. El hecho de transitar por institutos políticos, planteando sus diferencias con tal solidez como para haber salido de ellos, habla de fortalezas personales y políticas dignas de considerarse como útiles para las tareas de gobernanza. Así como hace 20 años la mayoría de los políticos profesionales opositores provenían del PRI (la lista es muy larga), hoy muchos independientes provienen de rupturas con partidos políticos. Aunque, en honor a la verdad, también los hay que nunca han participado ni en partidos ni siquiera en movimientos ciudadanos. En pocas palabras, entre los candidatos independientes uno encuentra de todo y, de ahí, quizá su riqueza.
El valor del independiente reside en su capacidad de decir y sostener lo que afirma, con total transparencia.
@rpascoep
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