Un mundo complejo con Trump
Las amenazas y el estilo de gobernar del republicano chocarán para muchos.
Estamos empapados de la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Casi cualquier noticia conecta con Estados Unidos y lo que podría cambiar para cierta región o cierto país al tomar posesión el presidente cuadragésimo séptimo de la nación norteamericana.
Nos guste o no, Estados Unidos es el país más poderoso del mundo.
Regresa a la Casa Blanca un individuo que representa cambios, miedos, peligros y conflictos. Regresa una versión todavía más sofisticada y peligrosa.
El electorado le dio la razón a Trump. La economía, la inflación, la migración ilegal, las guerras, los conflictos internacionales y el proteccionismo estadunidense fueron puntos clave para dar de nuevo el voto de confianza al magnate neoyorquino. Al estadunidense le importa su país y hacer a América grande de nuevo. Tendrá el poder absoluto para hacer lo que le plazca dentro y fuera de las fronteras de Estados Unidos. Los riesgos son altos, pero sus formas de gobernar son más desafiantes que los mismos riesgos.
Los contextos son diversos y las situaciones con cada país son específicas, pero si analizamos punto por punto o también un fondo general, el panorama es casi similar debido a la política proteccionista o nacionalista que Trump ha impuesto a través de su última presidencia y de su eterna campaña política.
Cada país y región tuvo que reflexionar sobre los escenarios posibles con la llegada de Trump o Harris a la presidencia de Estados Unidos. Cualquier escenario movía el tablero geopolítico mundial y la estabilidad mundial. El peor escenario, estoy seguro que en casi todos los casos, era Trump, específicamente para China, Ucrania, Irán, la OTAN y México.
Los escenarios posibles se hicieron realidad para los que siempre apostaron por el regreso de Trump. Los que no apostaron y esperaban la victoria de Harris tropezaron con sus pronósticos. La paliza fue histórica.
Las amenazas de Trump van desde más aranceles o guerras comerciales, hasta terminar una guerra al realizar una llamada telefónica.
Ahora, cada bloque estaría buscando suavizar y negociar las amenazas que recibió por parte del próximo mandatario. Ya se examina el diálogo con llamadas telefónicas, con mensajes al equipo de transición de Trump, con declaraciones de amistad o respuestas recíprocas a las amenazas del próximo mandatario.
Sobre todo esto, uno de los claros ejemplos es Ucrania.
Ucrania apostaba por la victoria de Harris y la continuidad del financiamiento de la defensa de su territorio ante la invasión rusa. Con la victoria de Trump, el escenario cambia drásticamente.
Una de las promesas del republicano fue terminar la guerra de Ucrania después de 24 horas de salir ganador en las elecciones presidenciales de su país. Se prometió una llamada al presidente de Rusia, Vladimir Putin. Pasaron 24 horas y todo resultó mentira. El mismo Kremlin desmintió cualquier llamada o contacto. No ha terminado la guerra, sino al contrario, se ha intensificado en las últimas semanas con más bombardeos y con la presencia de soldados norcoreanos oficialmente combatiendo al lado de Rusia en la región de Kursk.
Sinceramente, dudo que el plan de paz de Trump funcione inmediatamente al tomar posesión. Ucrania, no lo aceptará. Rusia lo trabajará, pero con mesura. Requerirá más que meses, reuniones y llamadas telefónicas.
Se viene un mundo complejo con Trump. Las amenazas y su estilo de gobernar chocarán para muchos, pero tal vez, se necesita un cambio drástico en el mundo.
Ya lo veremos en enero.
