Trump: el amenazador, el distractor y el derrotado

La democracia más antigua del mundo enfrenta teorías de la conspiración, polarización y fanatismo. Estados Unidos llega a estas elecciones intermedias con niveles altos de polarización, resentimiento, mentiras infundadas, preocupación, incertidumbre y con un ...

-La democracia más antigua del mundo enfrenta teorías de la conspiración, polarización y fanatismo.

Estados Unidos llega a estas elecciones intermedias con niveles altos de polarización, resentimiento, mentiras infundadas, preocupación, incertidumbre y con un sentimiento que refleja serios problemas dentro de la sociedad americana.

Aunque la atención y el tema principal consisten en las elecciones intermedias, no se puede dejar de hablar de una parte fundamental que envuelve sí o sí a toda la nación estadunidense: el futuro de Donald Trump dentro del Partido Republicano y su muy posible candidatura a la presidencia en 2024.

Pudiera parecer inverosímil y ridículo que las elecciones intermedias tengan un gran significado para lo que pueda suceder con el expresidente Trump, pero, lamentablemente el mismo pueblo estadunidense ha sido participe de darle poder y publicidad a un hombre que está causando estragos en su democracia . Y cuando hablo de estragos, usted mismo lo puede ver con las patéticas imágenes de teorías de conspiración, fake news, fanatismo y polarización que los mismos simpatizantes proTrump han propagado todavía más con la derrota de su líder en 2020.

En ocasiones, esto se asemeja a lo que vivimos actualmente en México, ¿no le parece así?

¿No le es increíble que la democracia más antigua del mundo y más importante políticamente hablando en liderazgo internacional, tenga que pasar por este tipo de situaciones?

El Partido Republicano ha dejado que Trump transforme al partido en una especie de culto, de propaganda extremista y de una falsa doctrina de religiosidad que es cínica, grosera, hipócrita y hasta enferma. Trump es el claro representante del votante ignorante, grosero, fanático, conservador y con ideas extremistas. El partido del emblemático elefante ha dejado de ser aquel partido político de los años 70 y 80. Se ha perdido la identidad de lo que era ser un verdadero republicano y no un fanático extremista wannabe.

El GOP no será capaz de destruir o transformar al monstruo que dejó meter a su casa y al cual persuadió para cambiar por completo el liderazgo republicano a nivel nacional. Los republicanos no podrán sacarse el trumpismo que se ha metido en su psicología interna. Algunos ya abrieron los ojos, pero el movimiento republicano se rinde en su mayoría al trumpismo. Es algo que se tendrá que desterrar en 2024 o después de esa elección. No será sencillo.

Considero que después de lo sucedido en 2020 y con una pésima imagen dejada después de perder la presidencia estadunidense, Donald Trump representa más un peligro para los republicanos, que un beneficio político. También, parecería que los mismos demócratas necesitan a Trump para continuar con su campaña política hacia 2024 y verse como los héroes que le pegaron dos veces al residente de Mar-A-Lago.

Los resultados arrojados hasta el momento nos muestran que nunca llegó la supuesta “ola roja” que se preveía desde hace días ni tampoco el trumpismo fue capaz de arrasar dentro de los candidatos republicanos. Si bien, la Cámara de Representantes estaría pintándose de rojo, lo más importante está por definirse en el Senado, pues todo indica que los demócratas estarían salvándose de un Congreso totalmente republicano. Todavía falta saber los resultados de Nevada y esperar a la segunda vuelta en Georgia, pero mi pronóstico es que el Senado se queda de color azul.

El más derrotado en las elecciones es Trump y con un nuevo adversario: Ron DeSantis.

No perdamos de vista a DeSantis. Sería el mayor problema para Trump en la nominación republicana para el 2024.

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