Todo apesta a Gustavo Petro
Justo el viernes pasado que se publicaba en este espacio mi columna Globalística y en la cual escribí sobre los recientes escándalos que golpean a la figura del presidente colombiano, Gustavo Petro, me di cuenta durante esa misma tarde que en Colombia explotaba una ...
Justo el viernes pasado que se publicaba en este espacio mi columna Globalística y en la cual escribí sobre los recientes escándalos que golpean a la figura del presidente colombiano, Gustavo Petro, me di cuenta durante esa misma tarde que en Colombia explotaba una noticia que tenía que ver con lo escrito en mi columna y el tema de los tres mil dólares que se habían perdido en el departamento de la exjefa de gabinete del mismísimo Gustavo Petro: la muerte del coronel Óscar Dávila, quien era uno de los principales encargados de la seguridad presidencial, como también uno de los involucrados en la intercepción del teléfono de la niñera de la exjefa de gabinete del mandatario colombiano y en el escándalo de la prueba de polígrafo a la niñera en la Casa de Nariño (residencia presidencial).
Al transcurrir ese viernes, los reportes hablaban de un suicidio, y no de una ejecución. El coronel Dávila se habría suicidado en una camioneta Nissan Frontier alrededor de las 6:17 de la tarde cuando le pidió a su conductor y escolta asignado bajar de la camioneta e ir por una botella de agua a una tienda que se encontraba a escasos pasos del vehículo entre la Calle 22 y Carrera 48 (al noroeste del centro de la capital). Al parecer, el conductor dejó su arma en la camioneta tipo pick-up y el coronel aprovechó para soltarse un disparo en la sien.
El suicidio de Óscar Dávila empezó a generar muchas especulaciones desde el viernes, pues como lo comentaba anteriormente, el coronel estaba inmiscuido en el escándalo del espionaje irregular a la niñera de la exjefa de gabinete de Gustavo Petro y en la trama que se vivió con ella y otros funcionarios dentro de la Casa de Nariño con las pruebas de polígrafo e interrogatorios policiales sobre el hurto de dinero del departamento de la exjefa de gabinete.
En los días posteriores a su suicidio, salió a la luz que él había remitido una carta al fiscal general de Colombia, Francisco Barbosa, donde se ponía a disposición de la fiscalía para que se le interrogase por el escándalo que estaba en boca de todos en Colombia.
Para esta semana, las cosas seguían en especulaciones y continuaban las indagatorias.
Al llegar el miércoles, la revista Semana publicó una nueva bomba que concordaba con el hurto del dinero y con el coronel que se quitó la vida: un testigo anónimo que habría hablado con el occiso Óscar Dávila le comentó que el dinero perdido era de Gustavo Petro y que no eran tres mil dólares en efectivo como se había dicho anteriormente, sino más de tres mil millones de pesos colombianos (más de 12 millones de pesos mexicanos) en cinco maletas.
Le habría pedido a Laura Sarabia resguardar el dinero en su departamento, pero al perderse, se le pidió al coronel Dávila recuperar el dinero antes de que Petro se enterara.
Se supo que días antes de su suicidio, el coronel estaba un poco nervioso, pues su jefe, el coronel Carlos Feria, le habría asignado un abogado cercano a Petro, como también habría recibido una llamada de una periodista de la revista Cambio para interrogarlo y la cual podría haber obtenido su número privado por parte del abogado asignado.
Entre que son peras y son manzanas, el presidente Petro desmintió lo publicado por la revista Semana desde su gira presidencial en Alemania, pero la bomba ya estalló para causar graves daños en Colombia.
El tema del dinero apesta a Gustavo Petro y las filtraciones cada vez más cuadran.
¿Qué tiene ese dinero que hasta provocó el suicidio de un coronel?
Algo no está bien.
