Rusia y Siria
El Kremlin tendrá que entablar comunicación con los mismos rebeldes que atacó días atrás.
Las cosas se mueven muy rápido en el mundo por donde se le quiera ver. Los últimos eventos en Oriente Medio están definiendo una agenda regional que sacude a cualquier potencia mundial, en especial, a las más metidas en la zona. Lo de Siria es de estudio, de análisis y de reflexión. Las circunstancias, los movimientos y la rapidez con la que se dio la caída de Bashar al Assad al saberse el progreso de las fuerzas rebeldes Hayat Tahrir al-Sham es algo que impresiona, pero que también venía cargado de varios acontecimientos que llevaron a esa debacle. Sea como sea, las fuerzas rebeldes le enseñaron muy bien a muchos habladores cómo derrocar a un régimen o terminar una guerra sin presumir fechas o los días que se pueden tomar para hacerlo. No lo celebro ni lo aplaudo, pero tal vez Siria necesitaba un cambio ante una familia que gobernó ese país por más de cinco décadas. Lo que viene ahora es más complicado que lo anterior y sin una ruta fija, pero es algo que fue planeado para cambiar lo que se conoce hasta ahora como Siria.
A ciencia cierta, no sabemos si Al Assad viajó a Moscú y fue recibido por el mandatario días antes de que se supiera el avance rebelde del noroeste hacia el centro en ruta a Damasco, pero lo que sí sabemos es, que Assad decidió dejar la presidencia y pedirle ayuda a Moscú para escapar antes de ser detenido por las fuerzas que tomaron la capital siria. El presidente de Rusia, Vladimir Putin, sin querer recibirlo o reunirse con él, decidió otorgar asilo político al presidente sirio y a su familia, con una evacuación secreta que tuvo como destino final la capital rusa. Los rumores fueron extensos y hasta se habló de la muerte de Al Assad en un avión IL-76; sin embargo, todo fue planeado cautelosamente para que no se supiera nada hasta las primeras horas del 9 de diciembre.
Rusia, aunque no lo quiera aceptar y no lo propague, dejó solo a Bashar al Assad. La guerra en Ucrania fue más importante. Las pocas tropas, los reducidos equipos militares, los aviones. Los armamentos y la funcionalidad militar rusa no pudieron con las adversidades que fueron creciendo en los últimos meses dentro de Siria. Al Assad se sostenía gracias a los rusos y a la ayuda iraní representada por Hezbolá. Las facciones se debilitaron y disminuyeron su presencia, con lo cual, todo se le complicó a Al Assad. La factura se pagó rápidamente con un avance que sorprende a cualquiera. Los rusos no pudieron con la poca presencia militar que tenían en Siria. No pasaba de bombardeos o ataques precisos en posiciones rebeldes.
Los rusos tuvieron que retroceder y hasta evacuar gran parte de sus bases en Tartús y Hmeymim. Todavía hasta el día de hoy no se sabe si el Kremlin decidirá retirarse por completo de Siria o si dejará alguna pequeña presencia militar en las bases que controla. Hay muchos rumores, pero todo indica que Rusia tomará una decisión en las próximas semanas, especialmente con el nuevo régimen sirio controlado por Abu Mohammed al Jawlani.
Rusia tendrá que entablar comunicación con los mismos rebeldes que atacó días atrás. No puede perder del todo su influencia en Siria, pero sí tendrá que guardar silencio ante el desastre que no pudo controlar.
NOTA DIPLOMÁTICA
1- El activista proKremlin, Vitaly Borodin, presiona a las autoridades rusas para que Santaclós sea calificado como un “agente extranjero” en Rusia.
2- La inteligencia estadunidense alerta de un posible nuevo ataque ruso con el misil de mediano alcance “Oreshnik” en suelo ucraniano.
