Reunión Witkoff-Putin

El encuentro fue productivo y sembró optimismo en Donald Trump Steve Witkoff, enviado especial de la administración de Donald Trump para Oriente Medio, arribó el miércoles por la mañana a la terminal Vnukovo2 del aeropuerto internacional Vnukovo de Moscú. Sería su ...

El encuentro fue productivo y sembró optimismo en Donald Trump

Steve Witkoff, enviado especial de la administración de Donald Trump para Oriente Medio, arribó el miércoles por la mañana a la terminal Vnukovo-2 del aeropuerto internacional Vnukovo de Moscú. Sería su quinta ocasión en Rusia como negociador de la actual administración estadunidense. Todo estaba arreglado para su visita a Moscú. El magnate de bienes raíces y amigo del actual presidente estadunidense se estaría reuniendo por la tarde en el Kremlin con el presidente de Rusia, Vladimir Putin.

Era una visita diplomática, pero con una presión tremenda ante las declaraciones emitidas de la semana pasada desde Estados Unidos con destino directo a Moscú.

Los contactos diplomáticos entre la Casa Blanca y el Kremlin trabajaron con poco tiempo para que Witkoff entregara las señales o los mensajes que dictaba el presidente Donald Trump a su homólogo ruso al faltar dos días para que finalizara la fecha límite del ultimátum que se dio a Rusia para llegar a un acuerdo de paz con Ucrania.

Witkoff fue recibido en Vnukovo-2 por el actual representante especial del presidente de la Federación de Rusia para la Cooperación Económica con el Extranjero, Kirill Dmitirev, quien lo esperó y acompañó junto con un equipo de seguridad gubernamental hasta el corazón de Moscú. Dieron un paseo caminando por el parque Zaryadye (junto a la Plaza Roja), comieron en un restaurante y se dirigieron hacia el Kremlin.

Ahí, los esperaba el presidente Vladimir Putin. Se saludaron de mano y en idioma inglés. Sonrieron y pasaron a lo importante junto con los equipos designados.

La reunión Witkoff-Putin duró casi tres horas. Fue un encuentro constructivo, productivo y amable, según las versiones de los presentes. Witkoff salió del Kremlin sin dar ninguna declaración y se dirigió a la nueva embajada estadunidense en Moscú, la cual queda a espaldas de la Casa Blanca de Rusia.

Después, las notas y los rumores se propagaron rápidamente. En general, todo salió bien. Las señales se enviaron y recibieron entre Washington y Moscú. Ambos lados empezaron a soltar algunos detalles importantes de la reunión, pero con limitaciones.

Los principales temas de la reunión en el Kremlin fueron la crisis en Ucrania, las propuestas de Rusia y Estados Unidos entorno a Ucrania, como también, la cooperación estratégica y comercial entre ambos países.

Además, Vladimir Putin le hizo saber a Steve Witkoff que estaba dispuesto a reunirse con su homólogo estadunidense en algún momento no lejano.

Ante esto, en Washington se recibió la información de Witkoff. El presidente Donald Trump no tardó en llamar a sus contrapartes en Europa y en Ucrania. Había señales de buenas noticias.

La reunión en el Kremlin había superado las expectativas de Trump.

De manera rápida y sin mucho titubeo, el mandatario estadunidense se hizo ver preparado para reunirse con Putin y Zelenski hacia la próxima semana. La emoción brillaba en Trump y se leía bastante optimista.

Al pasar las horas y con la basta información saliente, Moscú pareció verse satisfecha con lo propuesto por

Washington en materia del conflicto ucraniano. Sin embargo, no hay hasta el momento algo oficial que salga de las paredes del Kremlin.

Ahora, tenemos que esperar a que Rusia decida qué quiere hacer. El calendario está puesto para este 8 de agosto. La fecha límite llega para un país que debe decidir entre guerra, sanciones o una paz pactada por Estados Unidos.

Sinceramente, me parece que habrá sanciones mientras se trabaja en la paz.

Ya lo veremos.

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