Putin y su discurso en Sochi

Desde el fin de semana pasado, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, adelantó que el presidente de Rusia, Vladimir Putin, estaría dando un mensaje importante para esta semana. Los rumores rondaron de aquí para allá, pero el furor de la noticia se difuminó en días ...

Desde el fin de semana pasado, el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, adelantó que el presidente de Rusia, Vladimir Putin, estaría dando un mensaje importante para esta semana.

Los rumores rondaron de aquí para allá, pero el furor de la noticia se difuminó en días recientes cuando se presentó en Washington el plan para terminar la guerra en Gaza, se especuló sobre el envío de misiles Tomahawk a Ucrania y se confirmó la decisión de ayudar con inteligencia estadunidense a los ucranianos a la hora de atacar objetivos militares muy dentro de Rusia.

Nos distrajimos y olvidamos que en Sochi, Rusia, se preparaba la intervención del presidente Vladimir Putin para el Club Internacional de Discusión de Valdai 2025. Dicho club pasaría desapercibido si no fuera porque el mandatario ruso era el principal invitado del evento. Es más, si uno ve la prensa rusa, el líder ruso no fue tan figurante en los días pasados dentro de la coyuntura internacional o la agenda doméstica rusa.

Se mantuvo un poco callado por algunos días, pero ayer desde las costas de Sochi dio un discurso que desató polémica (siempre lo hace) haciendo referencia a los últimos acontecimientos en Europa, al conflicto militar en Ucrania y a las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre Rusia.

Fueron cuatro horas de discurso. Fue un monólogo con datos y frases importantes. Se sentó a responder preguntas, se puso a leer un poema del gran escritor ruso, Aleksandr Pushkin, y estuvo sonriente con su fiel tono irónico ruso.

Al escuchar su intervención y los momentos más importantes de su discurso, el mandatario siempre hizo énfasis en el poderío histórico de su país con un tono amenazante o de defensa que desafía a cualquier nación. Su entonación, su forma de hablar en idioma ruso y sus palabras las enmarcó de una forma en que el oyente se siente atraído o se cree lo que escucha por el simple hecho de lo que sale de su boca.

Comentó que Rusia no es un “tigre de papel”, pero también dejó la pregunta al aire. Putin desafió a la OTAN, pero negó que se vaya a atacar a Europa o se busque hacerlo. Jugó con las palabras. Se rio cínicamente y bromeó que no enviará más drones a Dinamarca, Francia o Noruega. Después, en tono más serio, aseguró que Rusia no cuenta con drones que lleguen hasta Lisboa.

Además, declaró que, si Estados Unidos envía misiles Tomahawk a Ucrania, nada cambiará en el conflicto militar. Los Tomahawk no son ni los más modernos ni los mejores misiles de Estados Unidos. Sobre Rusia y argumentando el posible suministro de misiles estadunidenses, enfatizó que su país tiene el arsenal nuclear más moderno y poderoso del mundo.

En su discurso, también, fue abierto con Estados Unidos y destacó en algunas cosas a la administración Trump. Dentro de esto, resaltó de igual manera que busca reestablecer de nuevo las relaciones con el país norteamericano, pero dejó en claro que ayudar a Ucrania o suministrarle misiles podría enfriar de nuevo la relación que se estaba trabajando con Donald Trump.

Vladimir Putin se llevó la noche en el Club Valdai al decir que Rusia no amenaza a nadie, pero que, si está en riesgo su existencia o su soberanía, entonces está lista para responder.

Ante esto, nunca deja de sorprenderme lo persuasivo e intimidatorio que es Putin siendo irónico. Me parece bastante manipulativo y sabe serlo. Yo, personalmente, sigo creyendo que el poderío ruso es un mito. Me lo deja muy en claro por lo que sucede actualmente en Ucrania.

Temas: