Más presión para Ucrania

La presión se hace sentir cada vez más. Pocas opciones quedan disponibles desde el lado que pretende ser el principal aliado de Ucrania. La paciencia se agota. Cada vez se distinguen menos los filtros diplomáticos en Estados Unidos. La nueva forma de hacer política y ...

La presión se hace sentir cada vez más. Pocas opciones quedan disponibles desde el lado que pretende ser el principal aliado de Ucrania. La paciencia se agota. Cada vez se distinguen menos los filtros diplomáticos en Estados Unidos. La nueva forma de hacer política y diplomacia en el país norteamericano es distinta a los estándares que estamos acostumbrados de las administraciones anteriores. Los discursos, las declaraciones y los comentarios son más secos.

Washington quiere forzar a una paz que se acomode a las exigencias del lado ruso. Hay cierto realismo en lo que se pide y en lo que se está forzando, pero llama la atención que Estados Unidos sea tan insistente en terminar una guerra favoreciendo al país invasor.

Hemos ido de un plan de paz de 28 puntos, a uno de 19 que pudiera ser de 20 puntos. Se envían propuestas de Estados Unidos a Ucrania, de Europa a Ucrania y de Ucrania a Estados Unidos. Cada uno ve por sus intereses. No hay como tal un plan de paz que esté quedando perfecto, pero sí empieza a dar forma lo que mejor quedaría para Ucrania.

Las negociaciones continúan. Los equipos de trabajo se han reunido por semanas para ir dialogando, pero también para dar ultimatos que empiezan a generar incomodidad. Estados Unidos quiere paz y la quiere de manera pronta.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ve cada día más cansado del conflicto en Ucrania. No puede hacer que Rusia y Ucrania acepten lo que él está tratando de imponer. Su retórica ha sido prorrusa casi todo el tiempo. Ha intentado equilibrarse en momentos. Sin embargo, su insistencia en Rusia es cada vez más notoria al ir culminando el año 2025. No lo oculta. La misma prensa occidental lo hace saber con notas, filtraciones y reportes de los mismos funcionarios de la actual administración. El acercamiento a Moscú deja en claro las intenciones que tiene Trump después de que se llegue a una posible paz en Ucrania. Hay muchos negocios y desarrollos económicos jugosos. Es más importante llenarse de dólares favoreciendo a Rusia, que buscar una paz que respete la soberanía ucraniana.

Ante esto, las críticas hacia el presidente de Ucrania, Volodimír Zelenski, son cada vez más comunes desde la Casa Blanca. Resulta ser un personaje incómodo para la administración trumpista. Se nota y lo hemos podido presenciar de manera burda en las últimas semanas, especialmente con los escándalos de corrupción que han salpicado recientemente a su gobierno. Consecuentemente y derivado de lo expuesto, es preciso decir que existe tensión en Kiev. Se han dado mensajes en referencia a una imposición extranjera y a los momentos difíciles que vienen con un nuevo invierno. Lo que está por venir no es nada sencillo. Yo mismo lo he comentado.

Zelenski intenta ganar tiempo. Acepta el dialogo y las propuestas, pero las moldea a lo que necesita Ucrania. Sabe muy bien que las opciones se van limitando al pasar los días. El apoyo podría disminuir si no se acepta un plan de paz. La exigencia de Estados Unidos sería aceptar una propuesta que no pase del día de la Navidad.

Los escenarios son diversos, pero van prácticamente acorde a lo que pide Rusia para terminar las hostilidades en Ucrania. Frente a esto, queda la duda si Rusia aceptaría el plan o planteamiento presentado.

Yo, personalmente, no creo que Rusia acceda a lo que hemos podido apreciar en los últimos días. Es difícil. Su intención es seguir avanzando cueste lo que cueste.

Al final, toda la presión recae en Ucrania.

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