Los esfuerzos estadunidenses no funcionan en Rusia

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no deja de insistir en que él ha resuelto ocho guerras y que va por nueve. Se cree confiado y nos lo hace saber cuando el tema de Ucrania salta a la mesa de la Oficina Oval. Repite que si él hubiera sido presidente de Estados ...

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no deja de insistir en que él ha resuelto ocho guerras y que va por nueve. Se cree confiado y nos lo hace saber cuando el tema de Ucrania salta a la mesa de la Oficina Oval. Repite que si él hubiera sido presidente de Estados Unidos cuando Rusia invadió Ucrania, ninguna guerra se hubiera llevado a cabo. Además, que no es su guerra y que busca salvar vidas. Declara una cosa y luego otra sobre Rusia. Todo es lo mismo cuando no hay resultados. Se persiste en que Rusia quiere la paz y que Ucrania no tiene las cartas para pelear. Se dan señales desde Washington que generan más dudas que perspectivas.

Los esfuerzos de la actual administración estadunidense no han resultado en lo que se prometió durante la más reciente campaña presidencial, antes de llegar a la Casa Blanca. Se prometieron dos cosas elementales: 1. Terminar la guerra con una llamada telefónica. 2. Terminar la guerra 48 horas después de ganar las elecciones presidenciales.

¿Qué tenemos ahora? Seis visitas realizadas a Moscú, Rusia, por parte de Steve Witkoff, enviado especial para Medio Oriente y Rusia de la administración de Donald Trump, las cuales no han servido de nada. 1 cumbre Putin-Trump en Alaska que sólo sirvió para generar polémica sin llegar a ningún acuerdo. 2 supuestos planes de paz estadunidenses que Rusia no ha aceptado. Más de cinco llamadas telefónicas entre Putin y Trump que tienen como resultado halagos sin ningún compromiso más allá de seguir en contacto.

Algo no está bien. Los mecanismos de diálogo no han funcionado. Persuadir a Rusia no ha sido una opción viable, sino al contrario, sólo la ha envalentonado más. Las visitas a Moscú y los elogios de Steve Witkoff a Rusia han sido en vano. La fórmula negociadora está resultando ser un fiasco. Vladimir Putin no se dobla. No cede en nada. No está de acuerdo en casi nada. Su posición sobre la guerra ha sido firme desde que se dieron los primeros destellos de una posible paz.

Estados Unidos ha intentado resolver un conflicto militar complicado haciendo las cosas más complejas en su forma de pretender negociar con Rusia. El que dice ser un gran negociador no ha podido con el exagente de la KGB.

Rusia se ha nutrido de los esfuerzos estadunidenses manipulando a la misma administración trumpista ganando tiempo sin comprometerse, como también, haciendo que Ucrania se vea más afectada que Rusia.

La misma prensa occidental nos ha dado a conocer filtraciones sobre Steve Witkoff y la administración trumpista dejando ver que hay negociaciones formuladas con Rusia por debajo del agua. Ucrania sólo ve y trata de moverse para donde puede con lo que cuenta en estos momentos. No tiene muchas opciones.

La frustración y el enojo crecen dentro de Estados Unidos, pero es bastante claro que Rusia no se va a mover de su posición casi en lo absoluto. Lo podemos apreciar.

Todo recae en Ucrania. La presión está en Ucrania. Rusia nunca se ha sentido presionada. Rusia aceptará la paz bajo sus términos tratando de seguir avanzando en Ucrania mientras deja ver al mundo su buena disposición dialogando en el más alto nivel o recibiendo delegaciones extranjeras en Moscú.

Yo entiendo lo que hace el presidente Donald Trump. Considero importantes sus ganas y su ambición de terminar la guerra, pero esto va más allá de un premio Nobel de la Paz o de buscar negocios jugosos con Rusia.

Ucrania es un país soberano que no tendría que negociar bajo las amenazas habituales que ya conocemos usted y yo.

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