Los contactos entre el equipo de Trump y el Kremlin
Los contactos entre el equipo de Donald Trump y el Kremlin comenzaron a darse de manera muy esporádica después de la victoria presidencial del candidato republicano. Se leían comentarios no muy alentadores desde Rusia, dejando entrever que Trump también impuso sanciones ...
Los contactos entre el equipo de Donald Trump y el Kremlin comenzaron a darse de manera muy esporádica después de la victoria presidencial del candidato republicano. Se leían comentarios no muy alentadores desde Rusia, dejando entrever que Trump también impuso sanciones a Rusia durante su primera administración y que no fue tan amigo de Rusia como se esperaba. Sin embargo, muy por debajo del agua, políticos y funcionarios rusos daban señales que algo positivo podría venir. Existía un interés de diálogo al saberse el deseo de Trump para encontrar una negociación que llevara a firmar la paz y culminar la guerra en Ucrania. El mismo Kremlin dejó en claro que Rusia siempre ha estado abierta al diálogo, pero también exponiendo sus condiciones sin comprometerse o arriesgarse a una presión por parte de la nueva administración estadunidense.
Dichos contactos fueron subiendo su tono, pero con mucha precaución a semanas de que el actual presidente cuadragésimo séptimo tomara posesión. Se sabía de canales diplomáticos, de mensajes confidenciales, de comunicaciones entre ambos países y de la gran misión que tenía el nuevo emisario especial para Ucrania y Rusia, Keith Kellogg, en encontrar una interlocución para ir de menos a más en el tema de la guerra dentro de territorio ucraniano.
Donald Trump prometió durante su campaña presidencial que de ser ganador, él terminaría la guerra 24 horas después de alzarse con la victoria o al realizar una simple llamada a Vladimir Putin.
Ya, al ser investido presidente y trabajando por completo en la Oficina Oval de la Casa Blanca, Donald Trump ha intentado presionar a Rusia y a Ucrania para llegar a un acuerdo de paz. Ha amenazado con sanciones, aranceles y hasta cortar de tajo el apoyo a Ucrania. Ha jugado con la opción de obtener minerales y metales extraños por parte de Ucrania a cambio de seguirla apoyando. Se ha proseguido con la ayuda armamentista a Ucrania, pero con un futuro nada seguro.
En recientes semanas, ambas administraciones han estado trabajando para buscar un posible encuentro entre Putin y Trump. Los más recientes reportes confirman que será en Arabia Saudita y que la fecha estaría entre febrero o marzo de este año.
Asimismo, la administración estadunidense ha revelado que cuenta con un plan de paz que sería determinante para culminar la guerra. Dicho plan estaría siendo presentado durante la Conferencia de Seguridad de Múnich o durante los próximos días.
Si bien parece alentador, todo indica que se estaría beneficiando más a Rusia que a Ucrania. El mismo Trump ha forzado su retórica en negociar lo más pronto posible y dando a entender que Ucrania tiene pocas opciones.
Rusia, por su lado, ha dejado muy en claro desde hace semanas cómo negociará y en qué no cederá. También, queda la duda en Rusia sobre la legitimidad jurídica de Zelenski como presidente. Algo que podría frenar las negociaciones.
En estos últimos días, el Kremlin y la administración trumpista realizaron un primer intercambio de prisioneros; algo que sirvió de antelación para que Putin y Trump hablaran por teléfono. Ambos mandatarios acordaron iniciar negociaciones y construir un diálogo que ponga fin a la guerra.
Ucrania, por su lado, está en contacto con Trump, pero todo indica que su futuro está en manos de lo que quieran negociar Rusia y Estados Unidos. ¿Lo aceptará? Estaría presionado a hacerlo.
Si bien no hay nada oficial ni nada firmado, ya se vislumbra el posible resultado.
Se viene semanas decisivas y estresantes para Ucrania.
