La tragedia del avión militar ruso IL-76

El pasado 24 de enero se tenía programado un intercambio de prisioneros de guerra entre rusos y ucranianos en el puesto de control de Kolotilkova en la frontera de Rusia y Ucrania, específicamente en los límites de las regiones de Belgorod y Járkov. Era un día ...

El pasado 24 de enero se tenía programado un intercambio de prisioneros de guerra entre rusos y ucranianos en el puesto de control de Kolotilkova en la frontera de Rusia y Ucrania, específicamente en los límites de las regiones de Belgorod y Járkov. Era un día totalmente nublado y de un invierno que sólo indicaba que se venía un febrero todavía más friolento. El intercambio se realizaría en la tarde de ese miércoles contando con un aproximado de 192 prisioneros de ambos lados. Ya se tenía pactado todo junto con la ayuda de otros países que han ayudado en distintas ocasiones a gestionar este tipo de eventos tan delicados. El último intercambio antes de éste, por ejemplo, se llevó a cabo el pasado 3 de enero.

Siendo casi las 11:15 horas, un avión militar ruso IL-76 fue derribado por un misil en el pequeño poblado de Yablonovo, región de Belgorod. En el avión, según los reportes del Ministerio de Defensa de Rusia, había 74 pasajeros, de los cuales 65 eran prisioneros de guerra originarios de Ucrania, tres guardias militares rusos y seis miembros de la tripulación. Dicho IL-76 tenía como misión aterrizar en el aeródromo Chkalovski-Belgorod, para después llevar a los prisioneros de guerra de Ucrania al punto de control Kolotilkova y entregarlos a las autoridades ucranianas.

Si bien oficialmente no se ha dado a conocer exactamente de dónde despegó dicha aeronave militar rusa, sí hay información sobre el rastreo de la aeronave que hace apuntar que el origen habría sido de alguna parte de Oriente Medio pasando por Egipto.

Al propagarse la noticia del derribamiento, rusos y ucranianos empezaron a sacar sus conclusiones sobre lo sucedido y dando pie a diferentes informaciones que, hasta el día de hoy, no sabemos si son ciertas o falsas.

Por una parte, Ucrania cree que dicho avión transportaba misiles S-300, y no prisioneros de guerra. Y, aunque Rusia ya publicó la lista de los 65 prisioneros de guerra que iban a bordo, se sabe que algunos de ellos ya habían sido liberados a principios el pasado 3 de enero o en previos intercambios de prisioneros.

Los ucranianos, recuerdo bien, celebraron con gran fervor lo que sucedió con el IL-76, pero al propagarse la noticia de los 65 presuntos prisioneros de guerra suyos, pidieron que se hiciera una investigación internacional. Justo hasta el día de hoy, los ucranianos no saben con certeza si había prisioneros abordo.

Por otra parte, Rusia insiste en que había 65 prisioneros de guerra ucranianos, como también afirma que un misil del sistema de misiles estadunidense Patriot impactó en el avión militar que los transportaba a Belgorod. Asimismo, la investigación rusa apunta a que el sistema de misiles Patriot se encontraba en Lipsty, región de Járkov, Ucrania. Días después, los rusos presumieron haber bombardeado los edificios y los complejos donde se presume que se lanzó el mortal misil.

El mismo gobierno ruso y el presidente Vladimir Putin abren las puertas para que se realice una investigación internacional sobre dicho suceso, sin embargo, todavía hasta estos momentos, no hay ningún grupo que tome iniciativa alguna. Es más, ni la misma ONU.

Dudo, sinceramente, que sepamos la verdad, pues ambos gobiernos han mentido a lo largo de la guerra.

Y entre que son peras y son manzanas, llegan otros rumores, por una parte, sobre la dimisión de Valerii Zaluzhnyi, actual comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania y, por otra, sobre una contraofensiva que prepara Ucrania para verano, la cual requiere una nueva gran movilización.

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