La elección presidencial estadunidense

El futuro o retroceso del país está en manos de los votantes.

Estamos por presenciar un hecho histórico en nuestro país vecino desde el matiz o punto que se le quiera ver. No hay fecha que no se cumpla. El tiempo no se detiene ni las fechas pueden parar su curso. Han pasado prácticamente cuatro años desde la pasada elección presidencial estadunidense que resultó en la victoria de Joe Biden y en una conspiración de fraude sin fin por parte del expresidente Donald Trump. Ahora, cuatro años después, la historia se podría repetir o cambiar, pero con la presencia de una mujer en la boleta electoral: Kamala Harris.

El electorado estadunidense está llamado a votar de distintas maneras para poder elegir a quién será el cuadragésimo séptimo presidente de la nación más poderosa del mundo. El escenario está más que listo y los contrincantes aceptaron la nominación de sus partidos para representarlos en la contienda presidencial de este año. Es una demócrata y un republicano.

Las campañas están culminando con viajes a ciudades precisas para ganar votos ante los indecisos y los estados de la nación norteamericana que son clave para obtener la victoria presidencial. Los spots de campaña son fundamentales para echar tierra, para generar guerra sucia y para fomentar el voto del lado correcto.

Ambos candidatos han dado golpes bajos y han sabido contestar de manera correcta con estilos propios a los ataques que se han suscitado en todos estos meses de campaña después de la decisión que tomó Joe Biden a finales de julio de este año. Cada quien ha sabido utilizar su estrategia en sus mítines políticos o en el debate presidencial televisado por la cadena ABC. Harris, por ejemplo, estuvo mucho mejor durante su único debate contra Trump a la hora de responder o defenderse; sin embargo, Trump tiene una labia muy única para atacar de manera improvisada con insultos racistas o xenófobos al que se le ponga enfrente y lo rete.

Al igual, cabe la pena comentar que, aunque Harris es la actual vicepresidenta de Estados Unidos, mucho de su trabajo es poco conocido y su figura se ha visto opacada ante lo que representa Joe Biden en el poder. El estadunidense promedio necesita conocer más de ella. Refleja dudas.

Por el otro lado, Donald Trump es conocido por su estilo y su presidencia. Es el jefe del movimiento MAGA. Es su tercera contienda presidencial. Sabe mentir, manipular y persuadir al votante ignorante estadunidense.

El resultado para ambos contrincantes ha sido diverso a través de los últimos tres meses y con una ligera ventaja por parte de Harris, pero me atrevo a decir que en recientes semanas todo se ha posicionado con una balanza que llega a un empate técnico o un punto de diferencia a nivel nacional. Si analizamos los swing states, existe también un empate técnico en ellos, aunque con una ligera avanzada favorable hacia los republicanos.

Dar un pronóstico o decir quién será el ganador es arriesgado. Sin embargo, se puede ver una tendencia en las encuestas. La economía, el trabajo y la inflación importan; especialmente con los últimos sondeos electorales. Las mentiras poco importan en la carrera presidencial. Los estadunidenses se acostumbraron a la mentira y a las calumnias.

El 5 de noviembre no habrá un ganador. Tendremos que esperar días o semanas para saber los votos electorales.

Pensilvania será uno de los estados clave para ganar la presidencia. Todo está en manos del electorado estadunidense. El futuro o el retroceso de Estados Unidos depende de los mismos votantes.

El panorama, a mi parecer, no es nada favorable.

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