La cumbre Trump-Putin

Ambos gobiernos enviaron señales de que querían reunirse y así se construyó la cumbre de hoy en Alaska.

Por Ricardo Ortiz Esquivel

El escenario está listo. El Kremlin y la Casa Blanca trabajaron a vapor por una semana para definir los detalles de la cumbre Trump-Putin. Una semana puede ser mucho para algunos, pero, para lo que representa que se puedan reunir y ver cara a cara los dos mandatarios más importantes del mundo, es bastante poco tiempo.

La confirmación del encuentro entre Trump y Putin se dio 24 horas después de que Steve Witkoff, enviado especial de la administración de Donald Trump para Oriente Medio, se reuniera con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, el miércoles 6 de agosto en el Kremlin.

Rusia supo exprimir todo el tiempo que pudo y vio sus opciones ante el ultimátum que impuso el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para el 8 de agosto. Las señales se dieron entre ambas administraciones. Putin le hizo saber a Witkoff que en algún momento le gustaría reunirse con su homólogo estadunidense, pero no pasó de ahí. Trump, al recibir los mensajes de Witkoff, se emocionó y le mandó decir a su homólogo ruso que estaba listo para reunirse la próxima semana.

Entre rumores de planes, persuadir y negociar territorios, el Kremlin aceptó que se diera una cumbre entre Putin y Trump.

Por fin, las seis llamadas telefónicas entre ambos mandatarios desde febrero, la tremenda presión que destacó la semana pasada y la visita de Steve Witkoff a Moscú, funcionaron para que Putin aceptara un encuentro cara a cara con Trump.

Después de que se hiciera oficial la cumbre, la Casa Blanca y el Kremlin acordaron que fuera el 15 de agosto. La locación se hizo oficial el viernes pasado ante las opciones que surgieron: Italia, EAU, Qatar, Suiza o Arabia Saudita. Ninguna le gustó a Rusia. La que mejor le quedaba a Vladimir Putin y en la que pensó la Casa Blanca fue Alaska.

Raro, pero era lógico: sólo tenía que cruzar el Estrecho de Bering o volar por el Ártico para llegar a territorio estadunidense (Alaska). Además, no tenía que cruzar el océano Atlántico o Europa; como también, no tenía que preocuparse por la orden de arresto que emitió la Corte Penal Internacional en 2023 en su contra, ya que su jurisdicción no es válida en Estados Unidos.

 Al saberse la locación, surgieron varios datos importantes en este tema: 1- Vladimir Putin es el primer mandatario ruso en pisar Alaska. 2-Alaska fue parte del imperio ruso hasta 1867, año en que Alejandro II lo vendió a EU por 7.2 millones de dólares. 3- Desde el año 2015, Vladimir Putin no visitaba Estados Unidos. La última ocasión estuvo en Nueva York, específicamente en la ONU.

Ante esto, los últimos días han sido de mucha expectativa en Alaska, pues medios rusos y estadunidenses dieron distintas sedes o distintos lugares dentro de dicho territorio. Al final, la Casa Blanca hizo oficial que será Anchorage la sede de la cumbre.

Sobre el punto exacto o el lugar, la cadena CNN y diarios estadunidenses pudieron confirmar que Putin y Trump estarán negociando el futuro de Ucrania desde la base militar conjunta de Elmendorf-Richardson.

Donald Trump intentará frenar la guerra en Ucrania sin el presidente ucraniano y persuadir a Putin para que acepte reunirse con Volodímir Zelenski en una cumbre trilateral lo más pronto posible.

Todo puede pasar. No se firmará nada y no hay nada acordado. Después de la reunión, sólo habrá un lunch y una conferencia de prensa desde ambos lados. No más.

Lo que suceda en Anchorage podría ser histórico y cambiar el curso de la guerra en Ucrania.

La última decisión la tendrá Putin en sus manos. No, Trump.

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