La bomba económica que explotó en Argentina
El fin de semana pasado, en Argentina se soltaba una bomba atómica que retumbó desde Salta hasta Tierra de Fuego, pues nadie en los medios, en el equipo cercano a la Casa Rosada, o el mismo presidente Fernández, se esperaban la renuncia del ministro de Economía, ...
El fin de semana pasado, en Argentina se soltaba una bomba atómica que retumbó desde Salta hasta Tierra de Fuego, pues nadie en los medios, en el equipo cercano a la Casa Rosada, o el mismo presidente Fernández, se esperaban la renuncia del ministro de Economía, Martín Guzmán. La renuncia del joven economista y originario de La Plata no se dio lugar de ninguna manera formal o anticipada, sino desde un tuit con la imagen de una carta dirigida al presidente de la nación.
El sábado, por ahí de las 5 de la tarde, la noticia de la renuncia iba a la par con la visita de la vicepresidenta Cristina Fernández a Ensenada, provincia de Buenos Aries. Según personas cercanas a la viuda del expresidente Kirchner, ella ya sabía sobre la renuncia, pues Cristina misma habría metido presión para que Guzmán renunciara a su puesto. Dos de las razones principales son por la renegociación de la deuda con el FMI y, la otra, que tiene que ver con el pleno manejo de la economía desde el Ministerio de Economía, no desde la Casa Rosada o el despacho de Cristina.
Como lo escribo al principio, el mismo presidente Alberto Fernández no sabía de la renuncia de uno de sus únicos hombres allegados en el gabinete presidencial, lo cual desató la ira en la Quinta de Olivos, residencia presidencial. Prácticamente se queda solo ante todo un equipo repleto que la misma vicepresidenta puso en el gabinete. El poder político argentino lo tiene la vicepresidenta, no el presidente.
Era prácticamente la segunda renuncia en menos de un mes. La otra fue el pasado 6 de junio, con la salida de Matías Kulfas, ministro de Producción.
La salida de Guzmán, en sí, no ha generado caos por el hecho de que el exministro fuera un inminente funcionario público, sino más bien por el hecho de que, en estos momentos, Argentina atraviesa por una inflación interanual de 60%, siendo la más alta en los últimos 30 años y con riesgo de llegar a 80% o a la de tres dígitos a finales de año. También por el elevado precio del dólar blue, del no poder controlar los precios de los productos básicos y el constante gasto de reservas que el banco central debe hacer para bajar el precio del dólar en el país.
Ante la noticia inesperada del sábado, Argentina se quedó sin titular de economía por casi 30 horas, lo cual generó tensión dentro del gobierno albertista, críticas en la prensa nacional y cierto pánico en los comercios o en las casas de cambio. Se habla de que los Fernández tienen tiempo con rencillas y no se hablan del todo, pero la bomba explotada hizo que se reunieran de emergencia el día domingo para resolver el tema de la vacante que queda en la calle de Hipólito Yrigoyen, Buenos Aires.
A Economía llega Silvina La Griega Batakis, una discípula del kirchnerismo, aduladora de la dictadura cubana y una desfalcadora como ministra de Economía en el gobierno de la Provincia de Buenos Aires en el 2015. Es economista y tiene largo recorrido como funcionaria pública. No es alguien que genere estabilidad, pero es una carta que necesita Cristina.
Con su llegada, se dispara el dólar blue a 250-260 pesos argentinos y se tambalea la deuda con el FMI. La mano de Cristina ya se ve en la economía nacional.
Panorama gris para un país donde vivir de la doctrina del peronismo y del dogma kirchnerista sólo ha traído más carencias. ¡Viva Perón!
Menos futbol y más preocupación por lo que se pueda comprar mañana. La inflación no perdona.
