¿Israel vs. Irán?
Netanyahu está decidido a prolongar su lucha con o sin el respaldo de sus países aliados. Sin duda, durante las últimas semanas, el tema internacional predominante es y ha sido el conflicto en Oriente Medio. Ucrania ha querido volver al top internacional, pero ningún ...
Netanyahu está decidido a prolongar su lucha con o sin el respaldo de sus países aliados.
Sin duda, durante las últimas semanas, el tema internacional predominante es y ha sido el conflicto en Oriente Medio. Ucrania ha querido volver al top internacional, pero ningún tema puede quebrar la fuerza con la que sacude Oriente Medio a todo el mundo. Los focos están casi totalmente puestos entre Israel, Irán y Líbano. El furor llama a la crítica, al análisis, al alarmismo y al punto de no retorno de lo que todavía conocemos en esa zona tan conflictiva.
La tensión que se vive en esa región histórica aumenta semana con semana sin detenerse. Ni la ONU ni el Consejo de Seguridad de la ONU ni los discursos de los jefes de Estado ni algún país del mundo, pueden frenar lo que ya está en proceso dentro de Oriente Medio. Si bien no sabemos ahora hasta qué punto este conflicto escalará y qué países o proxies se añadirán a la causa, sí podemos comprender que Israel está decidido a prolongar su lucha hasta que sea necesario con o sin el respaldo de la mayoría de sus países aliados. Estados Unidos, por ejemplo, aunque critique algunas acciones o misiones, siempre está/estará del lado de su socio israelí. Llegue quien llegue a la Casa Blanca arropará a su manera a su aliado estratégico.
Israel ha apostado a ir por todas y meterse de lleno en un estado de guerra que a pesar de que empezó directamente con los proxies iraníes, el desenlace era perfectamente sabido que resultaría en un enfrentamiento cara a cara con Irán. Sinceramente, me parece que era casi imposible que no se diera, especialmente por los últimos hechos ocurridos en Líbano y Siria.
Israel, casi en su totalidad, controla lo que queda de Gaza y ha dejado bastante débil o fracturada a la principal estructura de Hamás. Después del 7 de octubre del año pasado, Israel aprendió de sus errores y de haber fallado en su inteligencia, lo cual llevó a que se realizara uno de los peores ataques que se conocen contra la población israelí.
Ahora, ante su éxito sangriento y su tan criticada operación militar en Gaza, su prioridad se dirige completamente al punto opuesto de donde comenzó su gestión militar. Del sur se dirige al norte llevando consigo un importante porcentaje de soldados que se encontraban estacionados en Gaza.
Mediante varios ataques coordinados y guiados con alta precisión, Israel ha sido capaz de aniquilar casi por completo a la principal cúpula de Hezbolá en las últimas tres semanas. Entre los caídos, se encuentra ni más ni menos que el líder de esta organización terrorista: Hasán Nasrallah.
Con esto, los bombardeos han debilitado el cerebro de Hezbolá y se ha dado paso a una invasión al sur de Líbano. Invasión que no ha sido detenida por las fuerzas armadas de Líbano, las cuales son completamente inferiores a las de Hezbolá por armamento y personal paramilitar.
Irán, por su parte, observó y guardó su respuesta por varias semanas. Era más que obvio esperar una respuesta para proteger o ayudar a sus proxies. Amenazó, pero también decidió responder con una ronda de 200 misiles balísticos contra puntos militares dentro de Israel. Algo que se define hasta ahora como el mayor ataque en la historia con misiles balísticos a un país.
Israel, por otra parte, dará su respuesta en los próximos días. Se rumora que estará dirigida principalmente a depósitos de petróleo y a estructura energética iraní. La respuesta, como tal, escalará a una nueva faceta. Es más que inminente un desenlace directo entre Israel e Irán.
No me extrañaría que Israel se atreva a llegar hasta el ayatolá Alí Jamenei.
