Gorbachov, el reformador que llevó al colapso de la URSS
Recuerdo esas gélidas noches de diciembre cuando siendo estudiante de la Universidad Estatal de Moscú Lomonosóv caminaba por la Plaza Roja y admiraba la bandera de la Federación de Rusia ondear desde la cúpula del antiguo Senado dentro del Kremlin. Al estar ahí, ...
Recuerdo esas gélidas noches de diciembre cuando siendo estudiante de la Universidad Estatal de Moscú Lomonosóv caminaba por la Plaza Roja y admiraba la bandera de la Federación de Rusia ondear desde la cúpula del antiguo Senado dentro del Kremlin. Al estar ahí, sentía que me tele- transportaba a esa noche del 25 de diciembre de 1991, donde la bandera soviética ondearía por última ocasión ante la disolución de la URSS y el discurso final pregrabado de Mijaíl Serguéivich Gorbachov deseándole buena suerte a todos sus compatriotas.
Al recordar esta pequeña vivencia, me es complicado comprender que se nos ha adelantado un hombre fundamental en la historia del siglo XX y en la vida de millones de personas que algún día pertenecieron a las 15 exrepúblicas de la URSS. A sus 91 años, se va un hombre que quiso reformar a una unión de países que no pudieron desarrollarse después de los 70 cuando termina el boom, el clímax del comunismo y del “hombre soviético”. Las buenas intenciones de Mijaíl Serguéivich en querer transformar o implementar una reconstrucción dentro un sistema que nunca evolucionó y se fue pudriendo poco a poco, terminaron por sepultar a ese modelo soviético que en algún momento fue el principal rival del capitalismo y del “mundo libre”.
En Occidente, lo vemos como un reformador, un iniciador de la democratización de la Rusia actual, un iniciador de la libertad de expresión y la transparencia después de casi 70 años de represión o censura. En Occidente, lo idolatramos, lo vemos como un gran jefe de Estado y lo calificamos casi-casi como tal vez el mejor líder soviético de la URSS.
En Rusia y otras exrepúblicas soviéticas, Gorbachov es visto de distintas maneras y se dan muchas opiniones sobre su gestión como último líder soviético, siendo la mayoría de una imagen más negativa, que positiva. Gorbachov tuvo la gran intención de llegar con ideas nuevas de reconstruir y transparentar la vida soviética, pero, a mi parecer, no fue el líder que necesitaba una unión de 15 países que pasaba por sus años más críticos.
La disolución de la Unión Soviética se aceleró desde antes de que llegara Gorbachov al Kremlin. Después de la muerte de Brezhnev en el 82, la URSS intentó poner en el poder a dos viejos de la guardia soviética: Andropov y Chernenko. Los resultados no dieron efecto. El modelo estaba colapsado y el futuro económico fracasaría, aunque llegara un personaje pragmático y progresista al poder. El Politburó quería a alguien más joven, entonces se decidió por el hombre de 54 años, Mijaíl Serguéivich.
Con la Perestroika, Glásnost, Uskoréniye y otras reformas político-económicas llevadas a cabo desde que entra en el 85, la población soviética empezó a tener la oportunidad de criticar al pasado, se da la apertura de una libertad de expresión nunca antes vista y se comienza a transparentar al Estado. ¿Qué es lo que pasó? El hombre soviético no estaba preparado para tanta libertad. Consecuentemente, empiezan movimientos internos para distanciarse de la URSS. Asimismo, surge la figura de Yeltsin, quien sería el primer presidente de Rusia.
En el año 91, mientras Gorbachov descansaba en Crimea, se da en Moscú un intento de golpe de Estado. Fracasó, pero fue un preámbulo para la caída total del comunismo en diciembre de ese año.
Muere un hombre que como líder fracasó y como reformador llevó al colapso de lo que alguna vez fue la gran patria de Lenin.
Con él o sin él, de todos modos la URSS hubiera colapsado años antes o después.
