El poder y la influencia de Rusia
Recuerdo que hace algunos años atrás y cuando estudiaba todavía en Moscú, un profesor de la universidad nos recalcó una frase que es y ha sido muy sonada al hablar sobre Rusia en los últimos tiempos: “Las fronteras de Rusia no se terminan en ninguna parte”. Dicha ...
Recuerdo que hace algunos años atrás y cuando estudiaba todavía en Moscú, un profesor de la universidad nos recalcó una frase que es y ha sido muy sonada al hablar sobre Rusia en los últimos tiempos: “Las fronteras de Rusia no se terminan en ninguna parte”.
Dicha frase se hizo viral cuando en la ceremonia de premiación de la Sociedad Geográfica de Rusia de 2016, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, le preguntó a un niño sobre las fronteras de Rusia y dónde terminaban éstas.
De manera inocente y precisa, el niño le respondió que terminaban en el Estrecho de Bering. Segundos después, el presidente Putin con risas y jiribilla, le comentó que las fronteras del país no terminan en ninguna parte. Todos los asistentes de la ceremonia se rieron y aplaudieron.
Entre risas, bromas y analizando detenidamente el contexto de la frase en este 2024, pareciera que el mandatario no se equivoca del todo. Rusia está presente en donde sea y hasta en donde menos uno se pueda imaginar. Rusia es un país al cual no se le puede aislar ni con sanciones ni con una campaña masiva occidental de desprestigio en los medios.
El poder y la influencia que Rusia posee llegan a cualquier rincón de nuestro mundo para bien o para mal, especialmente y con mucha fuerza en los países que, en su momento, fueron repúblicas soviéticas o allegados al régimen soviético. Últimamente, también lo podemos apreciar con países africanos, asiáticos y latinoamericanos.
Sus mecanismos de propaganda funcionaron durante la URSS, han funcionado en la Rusia de los años 2000 y continúan funcionando con modificaciones en plena invasión a Ucrania.
La manipulación, la mentira, las amenazas, las ironías, el sarcasmo, el espionaje, el dinero y los recursos naturales, son grandes instrumentos que el Kremlin utiliza a su favor y los mezcla con su tradicional propaganda.
Su imagen ante el mundo puede ser la de un país autócrata o la de un país que guarda valores únicos que ya no tienen los mismos países de Occidente. Su imagen puede gustar o no, pero es un país que guarda un misticismo que llama la atención de cualquiera y que ofrece hasta cierto punto un cobijo para los países en desarrollo u olvidados por Occidente.
Sus embajadas, sus medios prorrusos en el mundo y su gobierno, se han encargado de consolidar la imagen de un país “víctima” que lucha contra los nazis del siglo XXI y la hegemonía estadunidense. Rusia busca verse como el encargado de formar un mundo multipolar, pero con el mismo liderazgo que critica sobre Estados Unidos.
Rusia, también, usa su historia, su grandeza territorial y su pasado militar o nuclear, para generar reacciones y miedo entre los países que están de su lado o no.
Algunos comentan que el poderío ruso es un mito, pero, mientras lo es o no, Rusia es capaz de utilizar a países para su beneficio y hacerlos cómplices directa o indirectamente de su invasión a Ucrania.
Júzguelo usted mismo y me dará la razón.
¿Por qué escribo esto?
Rusia ha sido uno de los principales temas internacionales en las últimas semanas. Primero, con Corea del Norte. Segundo, con Moldavia y su referendo. Tercero, BRICS en la ciudad de Kazán.
La guerra lejos de aislar a Rusia, la fortalece y le da no sólo para seguir siendo un gran anfitrión a nivel internacional, sino también para influir con sus interminables fronteras a los países que quiera.
NOTA DIPLOMÁTICA
1.- Increíble que se siga creyendo que Cuba tiene un bloqueo.
2.- Venezuela fue el patito feo de la Cumbre XVI de BRICS en Kazán, Rusia.
