El kirchnerismo se hunde en escándalos

En las últimas semanas se había apagado bastante el tema de Argentina y sus elecciones generales. Por ahí se podía leer sobre los chascarrillos de Alberto Fernández, el precio del dólar blue o cómo la inflación no dejaba de escalar para impactar en los bolsillos de ...

En las últimas semanas se había apagado bastante el tema de Argentina y sus elecciones generales. Por ahí se podía leer sobre los chascarrillos de Alberto Fernández, el precio del dólar blue o cómo la inflación no dejaba de escalar para impactar en los bolsillos de la sociedad argentina. Tenía uno que leer los periódicos o adentrarse con detalle a las noticias locales, pues el furor internacional que se había propagado en las últimas elecciones primarias con la victoria del libertario Javier Milei y la apabullante derrota del oficialismo kirchnerista quedaba hasta cierto punto esfumado sin casi ninguna actualización relevante.

Para la semana pasada, empezaba a surgir de nueva cuenta Argentina como un tema importante debido al primer debate presidencial en torno a las elecciones generales de octubre que estaba por suceder en Santiago Estero, al norte del país. El debate se programó para el 1º de octubre a las 9 de la noche tiempo local, donde los cinco principales aspirantes a la presidencia de Argentina pudieran debatir y dar sus ideas sobre economía, educación, derechos humanos y convivencia democrática.

Mientras se calentaban los motores y se especulaba sobre por qué Javier Milei estaba escondido o guardado sin dar entrevistas, qué postura tomaría Sergio Massa en torno a la inflación o cómo Patricia Bullrich podría convencer a los seguidores de Milei para que voten por ella el 22 de octubre; se cimbró un terremoto que contenía al menos dos escándalos que dejarían bastante mal parado al candidato oficialista Sergio Massa. 1- El escándalo de la titular del Banco Central de Argentina, Silvina Batakis, sobre los millonarios salarios a sus funcionarios más cercanos, los cuales eran para sus familiares, su exesposo y hasta una numeróloga que no tenía nada que ver con el rubro. 2- El viaje del exjefe de gabinete del gobernador de la provincia de Buenos Aires y excandidato a la intendencia de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, a Marbella, España, en plena campaña política. Según el gobernador de la provincia de Buenos Aires no sabía que Insaurralde estaba de vacaciones.

Nadie sabía nada. Nadie supo nada.

El viaje a Marbella constituyó un balde de agua fría, no sólo para la candidatura presidencial de Sergio Massa, sino también para todo el oficialismo y el movimiento que constituye la candidatura del gobernador Axel Kicillof para buscar la reelección en la provincia de Buenos Aires. Más que el viaje, el tema más preocupante recae en las fotos que la novia del kirchnerista Martín Insaurralde publicó en su cuenta de Instagram con bolsas, anillos, relojes, regalos costosos y un yate que ningún seguidor kirchnerista podría comprar o rentar en su vida.

¿De dónde ha sacado tanto dinero? ¿De la corrupción y de los impuestos?

Al saberse el escándalo renunció, pero el daño ya estaba hecho para todos los creyentes y vividores del oficialismo.

Para el debate, los escándalos del kirchnerismo pegaron fuerte en la prensa y en la vox populi, pero el candidato Sergio Massa pudo escabullirse medianamente sin que se le viera como el perdedor de un debate que no propuso mucho al electorado.

Ahora, la cúpula oficialista se hace víctima y culpa al señalado no por robar, sino por dejarse descubrir y presumir lo que se robó. ¡Qué ironía!

A semanas de la elección general, el kirchnerismo tropieza con la misma piedra y cae en escándalos que no le ayudan en nada a un movimiento que se despediría en diciembre de la Casa Rosada y de la provincia de Buenos Aires.

Temas: