El impasse colombiano
Colombia ya era noticia antes de que explotara el pequeño impasse diplomático con la nueva administración de Donald Trump. Las cosas venían mal al tratar de dialogar con el ELN y con las disidencias de las FARC para buscar un acuerdo de paz. El diálogo tuvo altibajos ...
Colombia ya era noticia antes de que explotara el pequeño impasse diplomático con la nueva administración de Donald Trump.
Las cosas venían mal al tratar de dialogar con el ELN y con las disidencias de las FARC para buscar un acuerdo de paz. El diálogo tuvo altibajos el año pasado aun cuando existió una prórroga en un cese al fuego que originalmente se pactó por seis meses. Se firmó un punto de partida en Caracas y se trataron en varias mesas de negociación cuestiones técnicas para alcanzar una posible paz. Nada se pudo concretar. El diálogo se frenó por completo el 17 de enero cuando el presidente de Colombia, Gustavo Petro, suspendió cualquier acercamiento de negociación con el ELN. La causa tenía ya antecedentes, pero el hecho que hizo que Petro tomara tal decisión, fue ni más ni menos la violencia descomunal ejercida por el ELN y las FARC en el Catatumbo colombiano.
Después de que suspendiera cualquier diálogo y mientras se encontraba de visita el mandatario colombiano en Haití, las cosas se salían más y más de control en el Catatumbo, dejando una pésima imagen para el mismo mandatario y su gobierno.
Gustavo Petro quiso ser el presidente de la paz y el que llevara a un fin el conflicto con las guerrillas, sin embargo se dio cuenta que dar abrazos al ELN y a las disidencias de las FARC fue un grave error no sólo para la seguridad nacional, sino también para la estabilidad de su proyecto de gobierno.
Mientras el Catatumbo se apaciguaba con la llegada del ejército colombiano y se trataba de controlar la zona, comenzó un fin de semana que sería caótico para la estabilidad diplomática de Colombia: Gustavo Petro quiso ponerse al tú por tú con el presidente más poderoso del mundo y provocar una guerra comercial.
Es bien sabido y lo hemos podido apreciar, que Gustavo Petro ama usar la red social X para publicar cualquier cosa desee. Los antecedentes han provocado crisis diplomáticas y rupturas de relaciones diplomáticas.
El mandatario es impulsivo, populista y contestón. Al igual, son muy pronunciados los rumores acerca de su debilidad por algunas sustancias tóxicas, las cuales avivan su irá al tomar decisiones clave.
El domingo pasado se desencadenaron una serie de tropiezos que llevaron a una pequeña crisis diplomática entre Colombia y Estados Unidos. La principal razón fue la decisión de Gustavo Petro en no querer recibir a migrantes colombianos deportados encadenados y esposados en aviones militares estadunidenses provenientes de Texas y California.
Donald Trump, al enterarse, decidió amenazar con imponer aranceles, cancelar visas de funcionarios colombianos y cerrar el trámite de visas estadunidenses en el consulado de Estados Unidos en Bogotá. Gustavo Petro, por su parte, quiso contestar con aranceles y otras medidas, pero terminó siendo doblado por completo. Reculó en menos de 24 horas y decidió recibir a sus connacionales trayéndolos en vuelos de la Fuerza Aérea de Colombia. Al final, el que pagó fue Colombia en todo.
La crisis diplomática comenzó a las cuatro de la mañana y culminó pasadas las seis de la tarde dejando precedentes de que lo sucedido con Colombia le podía pasar a cualquier país que no aceptara la imposición de Trump.
El presidente guerrillero que andaba de viaje en el caribe colombiano hizo el ridículo queriendo desafiar a Trump. Creó una crisis diplomática innecesaria y puso en riesgo la estabilidad económica de su país.
Expresidentes, funcionarios y actores políticos le salvaron el pellejo al presidente Petro.
¡Vaya impasse!
