Dos semanas decisivas
El tiempo corre y las señales que se intercambian entre WashingtonMoscú no son del todo claras.Esta semana, en particular, ha sido difícil de entender cuál es el avance que se está teniendo para llegar a la paz en Ucrania, porque, por más que se dice, se declara, y ...
- El tiempo corre y las señales que se intercambian entre Washington-Moscú no son del todo claras.
Esta semana, en particular, ha sido difícil de entender cuál es el avance que se está teniendo para llegar a la paz en Ucrania, porque, por más que se dice, se declara, y por más que se envían señales, no se concreta absolutamente nada. Parecería que sólo un lado está dispuesto a acabar con la guerra. El otro, sólo da largas prometiendo una cosa y la otra sin comprometerse. También, da la impresión de que un lado busca completamente el reflector tratando de parecer fuerte e imponer respeto, pero que al final, se dobla echándole la culpa al mandatario antecesor haciendo referencias que no sirven para nada en un conflicto que se encuentra ya sea en una fase decisiva o en un clímax propio.
Los esfuerzos se han visto en todas las partes. Las delegaciones se reúnen en Anchorage, Estambul, Moscú y
Washington, pero el resultado sigue siendo el mismo con casi la exacta tónica de lo que estamos acostumbrados.
Hay un lado, un país y un gobierno que no quiere ceder. Busca su paz. Busca su conveniencia y busca que sus intereses se lleven a cabo. Nada ni nadie lo puede presionar. Ni aunque se le invite a Alaska, se le ponga alfombra roja, se le trate con preferencia, se le quite un ultimátum o se le hable medio fuerte, aceptará una paz bajo otros términos. Son sólo sus términos y bajo sus términos que se pudiera acabar todo el conflicto que vemos en Ucrania.
Su servidor se lo ha hecho saber en este espacio y en otros sobre lo que persigue Moscú. Y, aunque se perciban señales positivas un día o dos, todo se derrumba al tercero. No existe una secuencia. ¿Por qué? Realmente, porque el país agresor sabe cómo jugar con Occidente y ha sabido cómo ganar tiempo de manera inteligente.
Ante esto, me parece que con todo lo que hemos podido apreciar en las últimas 96 horas, se tienen dos semanas decisivas para poder saber si se llegará a una paz en un determinado tiempo o si la sangre se seguirá derramando en territorio ucraniano dejando peores consecuencias de las que ya se tienen.
El tiempo corre y las señales que se intercambian entre Washington-Moscú no son del todo claras. No sé si sea por la traducción o si alguien miente. Por un lado, Washington declara que se está preparando una reunión bilateral o trilateral en algún lugar: Budapest, Ginebra, Moscú o Roma. Por el otro, Moscú declara que en Washington se confundieron y que para finales de agosto no hay ninguna oportunidad de que una reunión Putin-Zelenski se pueda dar. Es más, que nunca se ha prometido una reunión. Sólo con funcionarios de más alto rango de Moscú y Kiev. Y, que, si se llegara a pactar una reunión, se tienen que cumplir las condiciones preestablecidas por Moscú (las que ya sabemos), como también, preparar todo con antelación para que se pacte con una foto y con los acuerdos debidamente firmados.
Yo, sinceramente, no veo que Rusia esté lista para una paz pactada o para parar la guerra. Tampoco, que Putin pretenda reunirse con Zelenski en los próximos días. Puede haber sorpresas, pero lo que vislumbro no es nada alentador, especialmente con los mensajes que muestra Moscú en las últimas horas al continuar bombardeando de manera histórica las ciudades ucranianas y hasta fábricas estadunidenses dentro de Ucrania.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
NOTA DIPLOMÁTICA
1-¿Lo sucedido en el Estadio Libertadores de América entre Independiente y la U. de Chile, pudiera llegar a una pequeña crisis diplomática entre Argentina y Chile?
2-Están nerviosos en Caracas, Venezuela. Se nota. Se siente.
