Difícil, el panorama que vive Boluarte en Perú

El tema de Perú es difícil de digerir y visualizar, pero muy interesante para estudiarlo o analizarlo, especialmente en países donde todavía no se vive una situación de esa magnitud en su era moderna, pero que en algún momento podría suceder debido al tipo de ...

El tema de Perú es difícil de digerir y visualizar, pero muy interesante para estudiarlo o analizarlo, especialmente en países donde todavía no se vive una situación de esa magnitud en su era moderna, pero que en algún momento podría suceder debido al tipo de gobernantes o personajes políticos con los que cuentan.

Bien dicen por ahí que cuando se vea las barbas del vecino cortar, hay que poner las de uno a remojar, ¿verdad?

La situación política que se vive en estos momentos a nivel nacional en el país andino se ha recrudecido desde que el Congreso de Perú decidió discutir con rapidez la tercera moción de censura contra Pedro Castillo y que se aprobó con 101 votos de los 87 necesarios. La destitución del expresidente originario de Cajamarca ya se veía venir desde los primeros meses de su administración, pero para la primera moción presentada no se contó con los votos suficientes en el Congreso y, para la segunda, ni se pudo sostener para llevarla a discusión en el máximo recinto legislativo peruano. Pareciera que los mismos legisladores dejaron crecer la bola de nieve a un punto donde Castillo pudiera provocar un sentimiento de manifestación masiva y llevar a colapsar casi en su totalidad muchas de las comunicaciones viales, aeropuertos y estructuras importantes del país.

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Pedro Castillo no volverá a la presidencia y tampoco es ya el presidente constitucional de la República de Perú, aunque él lo asegure en sus cartas publicadas desde Twitter. Con su destitución y su detención, lo más seguro es que permanezca, al menos, 18 meses en prisión preventiva para que pueda ser procesado por la justicia. Aunque, para ser sincero, todo puede pasar en un país como Perú.

Con la magnitud del problema que se tiene en estos momentos a nivel nacional y con la presión que rige dentro del gobierno de Dina Boluarte, lo más seguro que veremos es un adelanto de elecciones presidenciales, pero no la creación de una nueva Carta Magna. Es casi imposible por la situación existente.

Existen dos opciones de fechas para adelantar elecciones, pero se deberá elegir una: diciembre de 2023 o abril de 2024. El Congreso tendrá que tomar una decisión lo más pronto posible, pues las manifestaciones a nivel nacional piden, sí o sí, nuevas elecciones presidenciales en el más corto tiempo posible.

El gobierno de Boluarte se ve bastante presionado internamente y exteriormente. No sé si la nueva presidente aguante del todo la presión que existe en estos momentos, pero tiene, al menos, que adelantar elecciones y estabilizar el país en no más de un mes. La veo temerosa y en momentos incierta para seguir al mando, pero tiene el respaldo del Congreso y de las fuerzas armadas peruanas.

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Hablando de la presión exterior, el gobierno de Boluarte llama a consultas a sus embajadores en México, Argentina, Bolivia y Colombia. Las injerencias de estos países empiezan a incomodar cada día más a la nueva administración peruana. Claramente se ve la presión que se emite desde el exterior, pero particularmente donde se originó toda la injerencia fue desde México.

Se tendrá que prestar mucha atención al llamado de consultas y cuál será el próximo paso que dé Perú, pues si continúa la intromisión se podría expulsar a los embajadores de los países injerencistas o llegar a una resolución desde el Congreso que debilitaría aún más las relaciones con dichos países. Dudo que se rompan relaciones con México.

Difícil se ve el panorama para Boluarte, pero más para Castillo desde la cárcel.

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