Hace algunos días atrás, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, salió a decir que los altos precios del diésel en el mundo y en su país se debían a los constantes ataques con drones ucranianos a las refinerías dentro de Rusia. La bolita se la echó por completo a Ucrania quitándose toda responsabilidad con su guerra fallida en Irán y los bloqueos en el estrecho de Ormuz.
Ante esto, se le sugirió al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, suspender cualquier ataque a las refinerías rusas. También se hizo lo posible por imponer desde la Casa Blanca una tregua en los ataques a infraestructura energética entre Rusia y Ucrania. Nadie sabía o nadie se enteró, pues nunca cesaron. Parece que nadie aceptó lo que intentó imponer el hombre más poderoso del mundo desde sus redes sociales.
Consecuentemente, Donald Trump se enfureció y tomó una decisión que dejó en claro de qué lado se encuentra Estados Unidos ante la guerra en Ucrania: suprimir de momento algunas sanciones a Rusia para que pudiera liberar diésel al mercado internacional, y por ende, importar el hidrocarburo a su territorio.
Con tal resolución, el mandatario estadunidense eligió aventarse un Ave María (Hail Mary) como casi último recurso a semanas de las elecciones intermedias de su país para intentar bajar los precios internos de los combustibles. Asimismo, intentó otra jugada con un tono bastante desesperado y con olor a soborno: prometer un cheque de cinco mil dólares a cada adulto estadunidense si los republicanos retienen el poder en el Capitolio. ¿Bastante controversial, no? ¿Será otra mentira más como los otros dos cheques que prometió hace no mucho?
Al ir pasando los días y siguiendo las declaraciones trumpistas, el panorama sobre Ucrania ha cambiado de una manera bastante radical dentro del movimiento MAGA. Toda la hipocresía positiva que existía hacia Ucrania (así me pareció siempre) se terminó esfumando después de que Trump decidiera apoyar a Rusia con su guerra al importar diésel ruso y criticar severamente a su homólogo ucraniano llamándolo “dictador”.
Da la impresión de que el oficialismo del país vecino dio la orden de atiborrar las redes sociales usando a sus cuentas bot o del mismo movimiento conservador para dejar en claro que Ucrania y Zelenski se han convertido en el enemigo de Estados Unidos.
Rusia, por su parte, celebra discretamente lo que sucede actualmente entre Estados Unidos y Ucrania. Sabe que es una gran victoria y un regalazo para el presidente Vladimir Putin, especialmente después de que éste cumpliera la semana pasada 74 años de vida. Además, Rusia continúa atacando territorio ucraniano sin ningún tipo de crítica por parte de Estados Unidos o sin que a su presidente se le llame “dictador”.
Al parecer, los papeles se han invertido, ya sea por decisión política o porque hay algo más que no sabemos de manera exacta.
Sea como sea e intente lo que intente durante las próximas semanas, Donald Trump perderá el control del Capitolio. Eso, va más allá de bajar los precios o prometer lo imposible. Sus errores se verán reflejados en los resultados del mes de noviembre.
La desesperación que existe en Estados Unidos hace que su presidente traicione a sus aliados y tome decisiones que expresan los verdaderos valores de la actual administración de la Casa Blanca.
NOTA DIPLOMÁTICA:
1- Vaya escándalos que le están sacando a la nueva secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Katie Zacharia, como también, a la exembajadora de Estados Unidos ante Grecia Kimberly Guilfoyle.
