Las sanciones que impuso esta semana la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos contra cuatro mexicanos y 11 empresas vinculados con el Cártel del Noreste (CDN) incluyen una consideración que no se puede obviar: dice el comunicado que parte de esos recursos se destinaron a financiar campañas políticas, sobre todo en Tamaulipas.
La acusación describe una estructura que combina narcotráfico, transporte, construcción, comercialización de gas y combustibles, desarrollo inmobiliario, carreras de caballos y financiamiento político.
Gamaliel Garza García es señalado como el principal articulador empresarial y financiero de la red. Encabeza empresas de construcción, transporte, logística, comercialización de gas y combustible, y controla el hipódromo de Nuevo Laredo y carreras de caballos. Su hijo, Gamaliel Garza Elías, participa en la administración de esas empresas y, según la OFAC, es quien controla la distribución de dinero hacia campañas de candidatos “considerados favorables al Cártel del Noreste”.
Otro de los involucrados es Pablo César Guajardo Álvarez, El Takia, señalado como el jefe del CDN en Nuevo Laredo. Controla el grupo criminal, el tráfico de armas y a los sicarios del grupo. Francisco Javier Inzunza Partida es identificado como el operador logístico de la organización a partir de una empresa transportista que, según la acusación de la OFAC, fue utilizada para mover remolques con cocaína hacia la Unión Americana.
La información difundida identifica una red de once empresas. Las principales son Construcciones y Edificaciones Garza Elías; una constructora; Tamex Leasing, relacionada con el arrendamiento de vehículos, equipo o unidades de transporte; Tamex Logistics. compañía vinculada al transporte y la logística; Transportadora de Gas de Nuevo Laredo, relacionada con el traslado o distribución de gas; Inova NLD Desarrollos Inmobiliarios, empresa con proyectos inmobiliarios y desarrollo de propiedades.
Y destaca el Club La Molienda, un hipódromo, restaurante y bar: las carreras de caballos y las actividades hípicas son señaladas como uno de los principales mecanismos utilizados para lavar dinero.
La red, según la información de las autoridades estadunidenses, parece apoyarse en varias capas. Las empresas constructoras e inmobiliarias podrían haber servido para recibir ingresos, comprar propiedades y participar en contratos. Las compañías de transporte y logística habrían proporcionado vehículos, remolques, rutas y personal para mover mercancías. Las vinculadas con gas y combustibles habrían permitido participar en un sector con operaciones de alto valor y flujos constantes de efectivo, mientras que los negocios hípicos habrían ofrecido una vía para mezclar recursos ilícitos con premios, apuestas, compra y venta de caballos, patrocinios y servicios relacionados con hipódromos.
La acusación más delicada es que Gamaliel Garza García y Gamaliel Garza Elías habrían canalizado recursos hacia campañas de candidatos políticos favorecidos por el CDN, aunque no se señalan sus nombres. También se indica que algunas empresas de la red del CDN habrían obtenido contratos gubernamentales en Nuevo Laredo y Tamaulipas.
La historia a veces se repite, en 2012 era detenido en Estados Unidos José Treviño Morales, el hermano del Z-40, Miguel Ángel. Coordinaba una operación de lavado de dinero para el cártel de Los Zetas a través la compra-venta de caballos de carreras. José fue detenido junto con su esposa, Zulema, en un rancho de su propiedad, el Zule Farms, en Lexington, Oklahoma, lugar donde operaban un criadero de caballos cuarto de milla que resultaron ganadores de importantes competiciones hípicas. A través de ese rancho se lavaron millones de dólares y también se ganaron millones en diferentes competiciones recurriendo a sobornos y extorsiones.
La caída de José Treviño fue el mayor golpe en términos de lavado de dinero que habían sufrido Los Zetas hasta ese momento. Ligado con Treviño Morales, fue detenido por la DEA y la PGR y acusado formalmente de lavado de dinero para el cártel de Los Zetas Francisco Pancho Colorado, propietario de la empresa ADT Petroservicios, que había ganado diversas licitaciones de Petróleos Mexicanos y que hacía de intermediario para comprar caballos para Treviño. Sólo entre 2009 y 2011, ADT Petroservicios había obtenido contratos en Pemex por más de mil 466 millones de pesos.
Mientras el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunciaba que congelaría los bienes de Colorado, la PGR emitió una alerta de búsqueda contra el empresario, al que investigaba, dijo, desde 2005. El nombre de Pancho Colorado tomó particular relevancia pública cuando, en marzo de 2007, una carrera ilegal de cuarto de milla en Villarín, en el municipio de Veracruz, terminó con una balacera que dejó dos muertos, cinco heridos, entre ellos un menor de edad, y cinco detenidos, entre ellos un policía federal.
En abril de 2012, el rancho Flor de María, de Colorado, fue cateado y en el lugar fueron detenidas 14 personas. En junio, Pancho Colorado se entregó a la justicia y terminó detenido en Houston. Ahí comenzó la verdadera caída del Z 40. Hoy, el Cártel del Noreste es considerado el heredero de Los Zetas.
Catorce años después, cambian los nombres, pero las dinámicas, las complicidades, los esquemas delincuenciales y de lavado de dinero siguen siendo los mismos.
