De Nueva York al Nagorno Karabaj

Esta semana tendríamos que estar hablando en su totalidad sobre la 78 Asamblea General de la ONU, sus debates, reacciones, los discursos de los presidentes, jefes de Estado, primer ministros o cancilleres que van en representación de sus países. Sin embargo, en las ...

Esta semana tendríamos que estar hablando en su totalidad sobre la 78 Asamblea General de la ONU, sus debates, reacciones, los discursos de los presidentes, jefes de Estado, primer ministros o cancilleres que van en representación de sus países. Sin embargo, en las últimas horas se ha estado fraguando una decisiva operación militar antiterrorista por parte del gobierno del presidente de Azerbaiyán, Ilhiam Aliev, para recuperar en su totalidad el tan disputado territorio del Nagorno Karabaj. El reciente pretexto desde el lado azerí se debe a la muerte de dos civiles y cuatro policías azeríes que fallecieron por la explosión de minas plantadas por grupos de sabotaje armenios, pero la verdad, es que desde hace casi dos semanas se han visto movimientos militares en toda la región con el solo fin de recuperar por completo la zona.

Si bien la Asamblea General de la ONU opaca en su mayoría las noticias internacionales, me parece que la situación que se vive entre Azerbaiyán y Armenia es de suma importancia para la arena internacional y la estabilidad en el Cáucaso Sur, especialmente ante una Rusia que trata de ser un Estado mediador entre los países que se disputan un territorio que queda dentro de Azerbaiyán, pero que es habitado desde hace muchos años en su mayoría por armenios separatistas.

Rusia ha tratado de hacer que la región del Cáucaso viva un ambiente de estabilidad durante los últimos años, pero con la guerra que libró en Ucrania, sus esfuerzos se han visto reducidos o la situación actual refleja que “pedir paz” es algo hipócrita para lo que hace actualmente en Ucrania.

Rusia ha sido capaz de enviar contingentes de paz que fungen como los cascos azules de la ONU. Han sido efectivos hasta cierto punto y se han firmado acuerdos de paz o acuerdos para bajar las armas, pero es importante aclarar que los gobiernos de Bakú y Ereván han violado en distintas ocasiones los acuerdos firmados en Moscú para seguir peleando por una tierra que para ellos es santa o constituye un valor nacional étnico importante.

Armenia y Azerbaiyán viven una tensa calma después de las últimas disputas territoriales en 2020 cuando se vivieron días de combate dentro y fuera del Nagorno

Karabaj, donde Azerbaiyán logró recuperar algunos territorios del Karabaj que habían estado en manos de los armenios desde 1994.

Después de bombardeos azeríes en posiciones armenias, se logró fraguar un cese al fuego durante la noche del 20 de septiembre con pláticas entre los separatistas armenios y las autoridades del gobierno de Aliev. Si bien la paz está lejos de verse, todo parece indicar que Armenia ha decidido no derramar sangre, por lo cual, Azerbaiyán recuperaría el Karabaj por completo y la actual República de Artsaj sería absorbida por Azerbaiyán.

El actual primer ministro de Armenia, Nikol Pashinián, quien ascendiera al poder en 2018 después de derrocar a Serzh Sargsián, ahora se encuentra en una posición complicada ante la decisión de no pelear por el Karabaj.

Los armenios piden su dimisión, pero Pashinián sabe perfectamente que Armenia no tiene oportunidad alguna de pelear por el Karabaj.

Y mientras sucede todo esto, los habitantes del Karabaj y de la capital Stepanakert buscan una salida hacia Armenia ante lo que está por suceder en los próximos días.

Sinceramente, Armenia no tiene la capacidad de pelear contra Azerbaiyán aún y cuando es parte de la OTSC. Menos ahora que las relaciones entre Moscú y Ereván no son las mejores y donde Rusia sólo buscar mediar en el conflicto.

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