Continúan las amenazas rusas

El invierno podría sorprender con nuevos ataques, experimentos o grupos de mercenarios.

Después del ataque ucraniano con misiles estadunidenses de largo alcance ATACMS en Kursk y del bombardeo experimental del misil balístico ruso de mediano alcance Oreshnik en la ciudad ucraniana de Dnipro, han salido a la luz diversos rumores, interpretaciones, diferentes análisis y toda una serie de suposiciones que se quedarán flotando hasta que tome posesión el presidente cuadragésimo séptimo de Estados Unidos, Donald Trump.

A algunos les ha quedado claro qué hará Rusia y qué se espera para los próximos meses. A algunos otros, incluyéndome, queremos esperar a enero y ver cómo cambia el panorama con Trump. Me parece que vemos desde otra perspectiva todo lo que se dice en los últimos días, especialmente con las repetitivas amenazas rusas.

Entiendo y sé que las declaraciones del presidente de Rusia siempre hay que tomarlas con seriedad y con alto peligro. Es una persona que genera respeto, miedo, misticismo y orden. El hombre ruso es así y su forma de ser, también. Es un tema cultural o de identidad que en Occidente no se comprende del todo. El efecto inmediato es miedo, intimidación o agresividad. Toma años entenderlo y hay que vivirlo en Rusia para saber cómo es el hombre ruso o la cultura del ruso. Lo aprendí muy bien cuando estudié en Moscú.

Con base en lo escrito anteriormente, es cierto que muchas de las amenazas del mandatario se han hecho realidad y siempre se ha dirigido al mundo con alerta o precaución entorno a Ucrania, pero también muchas declaraciones fuertes y agresivas dentro de los más de mil días de invasión no han surtido ningún otro efecto. No ha sucedido nada. Las líneas rojas se han cruzado y se siguen cruzando. Ejemplos hay, y varios. Ucrania es el experimento de todos y el escudo de la OTAN. El bluf ha sido repetido para generar miedo en Occidente y ha sido efectivo casi en su mayoría. Rusia usa constantemente su historia y su potencial militar-nuclear como instrumentos de persuasión o miedo. El mito del poderío ruso puede ser verdad o mentira, pero tiene a todos temblando ante un escenario nuclear o una tercera guerra mundial. Y si le agregamos la increíble propaganda que dirige al mundo, entonces se crea una película del eterno país víctima que lucha contra la hegemonía estadunidense y los nazis ucranianos que son apoyados por los nazis occidentales. Al igual, algo que va muy a la par de la propaganda es el hecho de cómo las embajadas; el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia; funcionarios, diplomáticos y propagandistas utilizan un mismo método sarcástico o un humor muy ruso para amenazar, bromear, apantallar o provocar.

Sea bluf, verdad, sean amenazas o una alerta, Rusia medirá sus fuerzas y responderá en base a lo que haga Ucrania durante las próximas semanas. El invierno ya se siente y el más perjudicado sería Ucrania. No dudo que nos sorprenda con nuevos ataques o experimentos en Ucrania, como también, que se añadan a su guerra otro tipo de mercenarios, los cuales provienen de Yemen. Los norcoreanos ya están en territorio ruso y son funcionales para evitar una nueva movilización o para reemplazar las altas bajas que Rusia ha tenido en los últimos meses.

El rublo se depreció, la economía rusa se empieza a resentir poco a poco con las sanciones a bancos y con la alta inflación que existe, pero aun con todo eso, Rusia sabe que sus amenazas y su guerra dan para mucho más dentro de Ucrania.

Nota diplomática

1- ¿Mercenarios hutíes peleando al lado de Rusia?

2- Las llamadas funcionan más que las cartas.

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