¿Atacará Trump a Irán?

El dilema está en atacar o no. La decisión puede ser acertada o no. Los planes pueden funcionar o fallar. La realidad puede ser distinta a lo hipotético. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dependiendo de su humor, su forma de ver las cosas en el momento o del ...

El dilema está en atacar o no. La decisión puede ser acertada o no. Los planes pueden funcionar o fallar. La realidad puede ser distinta a lo hipotético. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dependiendo de su humor, su forma de ver las cosas en el momento o del envolvimiento real, puede decidir meterse o no directamente en el conflicto con Irán.

Los planes han sido presentados en distintas ocasiones ya sea en Camp David o en la sala de crisis del Ala Oeste de la Casa Blanca. Cada escenario ha sido tocado. Todo ha sido aprobado, pero falta el “sí” del mandatario más poderoso del mundo. Su interés siempre ha estado en que Irán no puede poseer armas nucleares. Ha intentado negociarlo y llegar a un acuerdo diplomático de distintas formas: enviar una carta al líder supremo iraní, Alí Jamenei, como también usar canales diplomáticos o enviar a su flamante amigo y magnate de bienes raíces convertido en negociador/enviado especial para Oriente Medio, Steve Witkoff, a locaciones cercanas a Irán para reunirse con funcionarios iraníes.

Se tuvieron más de 60 días para negociar y se continuaba con un diálogo diplomático, pero todo se estancó cuando Israel decidió dar el primer golpe en Teherán eliminando a la principal cúpula militar del país y debilitando puntos estratégicos del programa nuclear iraní.

Estados Unidos, en un principio, intentó de alejarse de Israel y hacerle saber al mundo que no tenía nada que ver en el primer ataque del viernes pasado. Es como si no supiera o no quisiera verse involucrado. Le pidió a Irán que no atacara, pues de lo contrario, tendría que responder de una manera completamente irreversible.

Al pasar los ataques, como también de la eficacia táctica de estos, la postura de Donald Trump fue deslizándose hacia un involucramiento mutuo con Israel dentro de sus operaciones militares contra Irán. Es como si quisiera obtener una parte del crédito por los eficaces ataques.

Ante esto, da la sensación que Estados Unidos realmente sabía todo lo que estaba preparando Israel. Su inteligencia supo desde hace semanas de los planes de Israel en atacar, pero Trump buscó la mesura de esperar y no buscar involucrarse de más.

Al pasar los días, las cosas han cambiado rápidamente, pues Trump amenaza a Irán y compromete la participación directa de Estados Unidos.

Los planes más sonados en conjunto han sido usar bombas “búnker-búster” en bombarderos B-2 y destruir las principales plantas nucleares iraníes; realizar una operación terrestre, asesinar al ayatolá Jamenei y buscar la aniquilación completa del régimen iraní.

El presidente Trump se mete en un asunto del cual no podría salirse y del cual podría romper su promesa de no involucrar a Estados Unidos en nuevas guerras. Lejos queda el hombre de la paz y el que puede resolver un conflicto militar en 24 horas.

El hablar demasiado puede costarle a Estados Unidos una nueva guerra en la que nada está asegurado. Trump piensa y divulga su posible movimiento al mundo. Creo que cometió un error al hacerlo.

Irán no se destruye con bombas o ataques. No es tan sencillo como se presenta en la televisión. Irán puede defenderse y tiene formas de hacerlo, especialmente en su zona marítima.

Sinceramente, me da la impresión que Trump no buscaba involucrarse. Las circunstancias, sus pensamientos y el propio Netanyahu le hicieron encontrar ese protagonismo que a él le gusta. Creo que esperará una o dos semanas. Después de eso, atacará o dejará que Israel haga lo que quiera con Irán.

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