A 100 días de Milei
El libertario tiene a favor que sigue siendo una incógnita como político y gobernante.Muchos por ahí dicen que los cien primeros días de un mandatario son la luna de miel que tiene con la sociedad votante o con el pueblo que lo eligió para ser el líder de su país ...
- El libertario tiene a favor que sigue siendo una incógnita como político y gobernante.
Muchos por ahí dicen que los cien primeros días de un mandatario son la luna de miel que tiene con la sociedad votante o con el pueblo que lo eligió para ser el líder de su país o Estado. Muchos dicen también, que los primeros cien días para un mandatario son el primer balance de cómo van las cosas en su país o Estado. En pocas palabras y de manera no tan formal, los cien primeros días de un mandatario son para medirle el agua a los camotes de lo que puede ser el comienzo de un gobierno y hacia dónde perfila su proseguir o camino.
Sea injusta o no la medida, es un instrumento analítico de medición para cualquier mandatario, jefe de Estado o presidente que gana sus elecciones y se dispone a gobernar.
Cien días pueden ser pocos, muchos o exagerados, pero los analistas toman esa base para criticar, analizar, escribir o hablar sobre cómo le está yendo al gobernante en turno.
En este caso, me quiero basar en Javier Milei, presidente constitucional de la República de Argentina, quien comenzó su mandato presidencial el pasado 10 de diciembre de 2023 ante una severa complejidad social y una profunda crisis económica en toda la nación sudamericana.
En sus primeros cien días como presidente de la nación, me parece que aún con las dificultades económicas y políticas que conlleva su solitario gobierno, Milei tiene a favor que sigue siendo una incógnita como político y gobernante. Al igual, esa incógnita se expande en lo que su figura y popularidad pueden reflejar para miles de argentinos que no tienen nada que perder o que están hartos de lo que ha dejado el kirchnerismo durante 20 años.
Él mismo prometió y dijo lo que iba a suceder durante los primeros meses de su administración. A nadie le mintió. Eso hay que dejar en claro. Él le dejó saber al pueblo argentino que para mejorar las cosas, se iban a tener que sacrificar otras más para desmaquillar la realidad de lo que es Argentina en estos momentos.
Javier Milei es un gobernante que va a 150 kilómetros por hora y que no ha querido frenar desde el día en que dio su discurso inaugural afuera del Senado argentino. Va tan de prisa, que la situación actual necesita frenar en momentos donde se requiere algo muy importante y que no lo tiene su gobierno: consenso y apoyo político.
El mandatario libertario necesita un consenso político en el que pueda negociar lo que pretende reformar. Una cosa es su discurso populista, y otra, la realidad en la que está metido su gobierno.
Sus DNU, su Ley Ómnibus, sus reformas y sus proyectos de ley no van a pasar por arte de magia. Tiene que negociar con los kirchneristas, los radicales, los peronistas, los duros, la oposición y los que dicen ser aliados.
Sin titubear, creo que es completamente injusto que, en menos de 100 días o en sus 100 días cumplidos, se le llame fracaso a su gobierno o se le critique por querer mejorar la catástrofe maquillada que le dejó Alberto Fernández. Sinceramente, me parece que en México, no logramos dimensionar el daño que le hizo el pasado gobierno al actual comandado por Milei. Hay mucha ignorancia a modo cuando se toca el tema de Javier Milei y su gobierno.
A cien días, Javier Milei intenta mejorar el panorama económico para su país, pero daña simultáneamente a los que no tienen, no han tenido y a los que tenían. No había otra opción más que pasar la motosierra para parar la gangrena kirchnerista.
A cien días, Milei tiene todavía un gran respaldo que lo arropa y amortigua.
