¿50 días para Rusia?
Rusia sigue activa. No se detiene. Nadie la detiene. Las amenazas no funcionan ni tampoco las presiones. Pueden ser 24 horas, 50 días o 100 días. Nada cambia. Los objetivos militares en Ucrania siguen siendo los mismos. Hay características e ideas que han cambiado en ...
Rusia sigue activa. No se detiene. Nadie la detiene. Las amenazas no funcionan ni tampoco las presiones. Pueden ser 24 horas, 50 días o 100 días. Nada cambia. Los objetivos militares en Ucrania siguen siendo los mismos. Hay características e ideas que han cambiado en tres años de guerra, pero, en general, todo sigue siendo igual dentro de Ucrania.
Se tiene que desnazificar al gobierno y a la población vecina cueste lo que cueste. El que actúa como nazi pretende desnazificar al otro llamándolo “nazista”. Se tiene que imponer la doctrina rusa en todo territorio vecino bombardeando, amenazando e imponiendo miedo. Se le tiene que castigar al país invadido con ataques históricos que se dan cada tercer día o cuando sea necesario, pero no cuando está un alto funcionario estadunidense en Kiev. Se imponen récords de 200, 300 o más de 400 drones lanzados desde Rusia con destino final a diversas ciudades ucranianas. Los misiles balísticos, de crucero o hipersónicos se mezclan con los ataques de drones. No puede haber relajación.
Ucrania debe pagar, sí o sí, por los recientes ataques a los aviones bombarderos y los aeródromos rusos. Ucrania debe dejar de recibir armamento. Así, se acabará el conflicto militar. Rusia lo clama y lo pide a los países que ayudan a Ucrania. Se envalentona y se pone feliz al saber de los rumores de una posible suspensión en el suministro de armamento de defensa a Ucrania, pero se enoja y utiliza toda su maquinaria propagandista cuando se entera de que no es cierto.
En pocas palabras, Rusia nunca deja de ser noticia. Aprieta, presiona y hace saber que no lleva prisa. Su forma de hablar es en el aire, en las muertes extrañas o misteriosas, en el campo de batalla y en lo que su máximo líder considera relevante declarar.
Su canciller hace giras de aquí para allá y hasta bromea con el líder norcoreano, Kim Jong-Un, haciéndole saber que ya no fuma. También se confunde y no entiende por qué tantas fechas/días o por qué tantas amenazas a su país por parte de la administración gubernamental que le habla muy seguido por teléfono a su presidente.
De igual manera, nadie detiene esos aviones gubernamentales que llevan a las comitivas rusas por el mundo. Nadie detiene la diplomacia rusa o lo que pretende ser su diplomacia.
Se codea con sus socios comerciales y los que son incondicionales. Podrá ser un país invasor, pero no está solo. Es un país que cuenta con recursos naturales y que sabe cómo hablarle bonito a esos países en desarrollo que necesitan de su amistad. El ejemplo, claramente, es BRICS.
Rusia sabe que puede seguir su ofensiva, puede amasar tropas nuevas para intentar avanzar en otras regiones ucranianas, puede bombardear y matar civiles sin que sea castigada o criticada por los países que tienen un lazo diplomático o político con ella.
Por otra parte, las declaraciones y las amenazas de un ultimátum de 50 días la ponen a pensar. Estudia qué puede responder y se espera a que el presidente Vladimir Putin dé la pauta en hacerlo público. Sin embargo, mientras eso sucede, Rusia está decidida a continuar con su castigo y a persuadir al gobierno vecino en sentarse a negociar sólo bajo los términos rusos mediante un tercer round en Estambul, Turquía.
Ante esto, tengo la impresión de que 50 días de ultimátum son más presión para Occidente que para Rusia. Haya aranceles o sanciones al cumplirse los famosos 50 días, Rusia seguirá su guerra.
Por eso, creo que Ucrania necesita defenderse y requiere lo esencial para hacerlo.
