Tratamiento moderno de la menopausia

Raymundo Canales de la Fuente

Raymundo Canales de la Fuente

Bioética y biopolítica

La época de la vida en la que se presenta la menopausia, que significa el cese del sangrado menstrual, viene acompañada en las mujeres por muchos otros cambios en la vida que, desde luego, tienen la posibilidad de afectar su estado afectivo. Las y los hijos crecen, frecuentemente se van de casa, la pareja empieza con signos de envejecimiento temprano, además de que también puede coincidir con la andropausia, y para colmo el cambio en la producción de hormonas se suprime súbitamente. El escenario en nuestro estilo de sociedades latinas, donde los hijos permanecen en el hogar materno a veces por muchos años y tienen la libertad de hacerlo; los cambios hormonales y las condiciones que ya describí a veces son una mezcla explosiva. Las hormonas pueden provocar labilidad emocional, exageración en las respuestas afectivas además de respuestas exageradas o fuera de lugar frente a situaciones concretas.  

Como lo he mencionado en muchas ocasiones en éste espacio, el estilo de vida es fundamental para restablecer el equilibrio de esas mujeres en todos sentidos. Permanecer en su peso ideal, hacer ejercicio físico diario, consumir una dieta sin ultraprocesados, evitar el abuso en el consumo de sustancias como el alcohol o el abuso del tabaco representan herramientas simples que pueden abonar a una mejor calidad de vida, pero no siempre se puede hacer todo y frecuentemente las mujeres solicitan y necesitan apoyo farmacológico.

Dentro del arsenal terapéutico que tenemos hoy en día se encuentran, desde luego, las multimencionadas hormonas para terapia hormonal de reemplazo. Su fama ha sido afectada por una historia que ocurrió hace más de 30 años, cuando se planeó un estudio para saber que estaba ocurriendo con las mujeres que tomaban estrógenos conjugados en dosis elevadas. El estudio se tuvo que suspender a la mitad por la enorme cantidad de mujeres con tumores malignos en exceso, aparentemente a causa de los estrógenos.

Mucha agua ha corrido bajo el puente desde esa época y el día de hoy tenemos formulaciones farmacéuticas con dosis muy bajas y con la posibilidad de brindarle un beneficio muy importante a millones de mujeres, desde luego bajo control médico estricto y durante tiempos de dos o tres años para no incrementar los riesgos a la salud. 

Por supuesto, el papel del clínico debe ser también aprovechar el bienestar provocado por los fármacos para que la mujer pueda hacer los cambios en el estilo de vida que ya mencioné, para que los efectos positivos se puedan prolongar en el tiempo mucho más allá del momento en el que sea necesario suspender la medicación.

Hoy, frente a una población que envejece rápidamente en México, tenemos la imperiosa necesidad de articular políticas a lo largo y ancho de nuestra geografía para brindarles a las mujeres una mejor calidad de vida.

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