Versos para meditar… y sonreír
Mi querido viejo, uno de los motivos para escribirte es celebrar contigo le llegada de los años viejos. Tengo el placer de conocer a muchos que disfrutan y gozan cada día con su familia, amigos, vecinos, etcétera, pero lamentablemente hay otros que no lo hacen, y eso es ...

Rafael Álvarez Cordero
Viejo, mi querido viejo
Mi querido viejo, uno de los motivos para escribirte es celebrar contigo le llegada de los años viejos. Tengo el placer de conocer a muchos que disfrutan y gozan cada día con su familia, amigos, vecinos, etcétera, pero lamentablemente hay otros que no lo hacen, y eso es triste,
Pues, resulta que doña Magdalena Sánchez Blesa, prolífica escritora y poeta, habla de los temas que nos ocupan y preocupan. Sus libros tienen una gran difusión. A mí me llamó la atención uno de ellos, que habla de lo que nos pasa y nos puede pasar si por alguna razón olvidamos la importancia de vivir y vivir plenamente, valorar lo que somos y actuar en consecuencia. El poema La importancia que mereces dice así:
No te das la importancia que mereces/ y vas dejando que la vida pase/ y para ti no hay tiempo casi nunca/ y nunca te regalas un detalle.
Y corres, por la prisa de los otros/ y llegas a tu vida siempre tarde/ y va pasando el tiempo, y va pasando/ y vas envejeciendo en el paisaje.
Y no se te preguntas por tu risa/ que se fue diluyendo con la tarde/ Y siempre los demás, y para cuándo/ una cita contigo en cualquier parte.
Te necesitas más de lo que piensas/ y nunca te detienes a escucharte/ y tienes tantas cosas que decirte/ pero no te pareces importante.
Y siempre tú después/ y siempre luego, y siempre, para ti, más adelante/ Y siempre tú detrás, y siempre nunca/ y el tiempo, que se va sin esperarte.
Queda contigo en un lugar hermoso/ lleva una flor para identificarte/ y cuéntate la historia de tu vida/ ya verás cómo vas a enamorarte/ Porque no hay como tú nadie en el mundo/ porque en el mundo, como tú, no hay nadie.
Y siempre los demás, y siempre luego/ y vas envejeciendo en el paisaje/ Y nunca tus asuntos lo primero/ y déjalo pasar que no hace falta/ y acaso el mes que viene, si se puede/ Y el tiempo, que te agacha la mirada.
Y tú, cuando los años lo permitan, y tú/ cuando esta crisis un día pase/ y tú cuando se pueda en otra vida/ y tú nunca jamás de los jamases. Y el tic tac del reloj en tu muñeca/ y vas envejeciendo en el paisaje
¿Qué te parece, querido viejo?, hoy más que nunca debemos apreciar, disfrutar y vivir plenamente nuestros años, no dejar lo que queremos para otra ocasión; cierto, podemos tener consideraciones con los demás, pero nosotros somos personas, y merecemos ocupar el lugar que nos toca en este mundo.