Tiempo de limpieza

Rafael Álvarez Cordero

Rafael Álvarez Cordero

Viejo mi querido viejo

La pulcritud en un viejo no es sólo elegancia, es salud y optimismo.

Óscar de la Renta

 

Mi querido viejo: comienza el año y seguramente tendrás en la mente muchas cosas que realizar y, como me sucede a mí, nos percatamos que en los meses –o años– anteriores a veces atesoramos y guardamos muchas cosas, objetos, papeles, etcétera, que ya no son útiles. Es por eso que pienso que estos primeros meses son tiempos de limpieza, tiempos de revisar todo, desde nuestro cuerpo hasta el lugar donde vivimos.

¿Cómo está tu cuerpo, querido viejo?, ¿lo cuidas como te mereces?, no hablo del aseo, que seguramente es el mejor, sino de los pequeños detalles que afectan nuestra imagen; te habrás dado cuenta que hay amigos o compañeros tuyos que están descuidados en su aseo personal, que ya no “huelen a limpio” porque tal vez no se bañan o no se bañan bien o no usan desodorante, están descuidados en su cabello, y recuerda aquel proverbio que decía: “la cana engaña, la arruga se disimula, pero pelo en la oreja ni duda deja”, porque detalles tan triviales como los cabellos desagradables en la oreja o en la nariz son muestra de descuido; del mismo modo, las manos y las uñas hablan mucho de nosotros, no se vale tener las uñas largas y manchadas.

Cuidando tu cuerpo te ves mejor, querido viejo, y te sientes mejor, y la pulcritud hace que tu autoestima siga tan alta como sea posible; y ahora hay que revisar tu pequeño mundo: ¿cuántos zapatos viejos tienes que no has usado en años?, ¿y esa ropa muy usada que está descolorida y con lamparones de comida?, ¿y sacos y aun trajes que ya no te quedan o están en mal estado?, ¡es tiempo de limpieza!, deshazte de todo eso, no me digas que son zapatos de recuerdo o que esa camisa vieja la usaste en una fiesta inolvidable; la vida es hoy y esos vejestorios no te sirven para nada.

¿Y qué con las medicinas?, en 90 por ciento de los hogares hay decenas, cientos de frascos, cajas con sobras de medicamentos, muchos de los cuales están caducados y que no has usado en años, ¡hay que limpiar el botiquín y tener solamente lo que usas todos los días!, porque además, esos medicamentos pueden ser peligrosos si se usan cuando ya están caducos o posiblemente descompuestos.

¿Y los empaques, cajas, sobres, bolsas, que has juntado en años?, ¿y los boletos de una función de cine de hace 20 años?, ¿y el radio inservible, la cámara fotográfica sin lente, los anteojos, libretas, gorras y  guantes rotos, y tantas y tantas cosas más que ocupan lugar y no sirven para nada, ni siquiera como recuerdos?, bien harás en liberarte de todas esas cosas y te sentirás más ligerito.

¿Y los recuerdos? –me preguntarás–, los recuerdos están en tu mente, querido viejo, no en unos zapatos usados o un aparato descompuesto, los recuerdos están en ti y esos siempre estarán contigo, es bueno comenzar el año desprendiéndose de lo viejo y lo inservible, y vivir con lo de hoy, esto rejuvenece el espíritu y alegra el corazón.

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